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El Defensor del Pueblo aconseja la redacción de un plan de actuación para el Frontón Beti Jai

Según recoge el informe de 2016 del Defensor del Pueblo en sus páginas 592 y 593 (gracias Liliana por pasarnos el enlace) dicho organismo está realizando un seguimiento del estado del Frontón Beti-Jai, solicitando además al Ayuntamiento información periódica sobre las obras que está llevando a cabo. Asímismo recomienda al Ayuntamiento de Madrid la redacción previa de un Plan de actuación, a pesar de la negativa de dicho Ayuntamiento a redactarlo.

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AUDIO: Debate sobre la protección de la arquitectura Moderna y Contemporánea en @M21madrid

Admitido a trámite el recurso contra la desestimación de incoar las Cocheras de Cuatro Caminos como Bien de Interés Cultural

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid admite a trámite el recurso interpuesto por Madrid Ciudadanía y Patrimonio contra la desestimación de proteger las Cocheras Históricas de Metro como Bien de Interés Cultural (BIC), figura que garantizaría la preservación y recuperación de este Patrimonio Industrial único.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) -mediante decreto de 21 de febrero de 2017, comunicado ayer a MCyP- admite a trámite el recurso contencioso-administrativo, interpuesto por esta organización contra la desestimación resuelta el pasado 12 de septiembre por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid para incoar las Cocheras como BIC.

La figura de Bien de Interés Cultural no es sólo un reconocimiento estético, es una herramienta de protección, y en el pasado fue empleada para defender activamente Patrimonio Histórico amenazado, por ejemplo para salvar el Palacio de Gamazo -del arquitecto Ricardo Velázquez Bosco- cuando se había comenzado la demolición.

Los valores culturales trascienden los puramente artísticos, y así hoy en día se concibe también el Patrimonio Industrial, el Inmaterial o el Paisaje Cultural. De todos ellos participa de alguna forma las Cocheras.

Además desde MCyP apreciamos que en las Cocheras concurren valores singularísimos que justifican su protección como BIC:

  • su arquitectura funcional y vanguardista en la época para una ciudad que iniciaba su particular revolución tecnológica, y un tardío proceso de industrialización, con la electrificación en paralelo. La arquitectura de las Cocheras constituye una escenografía muy sugerente tanto desde dentro como desde fuera;
  • su historia, pues recoge como no lo puede hacer ningún otro edificio de Metro la historia al completo desde su construcción e inauguración, dado que las Cocheras eran a su vez talleres y donde se ensamblaron los primeros vagones de la red;
  • su memoria, porque reúne la memoria del trabajo colectiva de una empresa puntera y pionera en nuestro país, apostando por la contratación corporativa de mujeres muy tempranamente;
  • su simbolismo y representatividad, pues constituyen las bases de la modernidad en la España del regeneracionismo y una clara apuesta por la transformación urbana a través del transporte colectivo. Se trata además de un edificio que ha mantenido su uso original a lo largo de 97 años de manera ininterrumpida.

Ante las reiteradas negativas a proteger las Cocheras por parte de la Dirección General de Patrimonio recurrimos a los tribunales, dado que estimamos que no se está atendiendo debidamente la importancia de salvaguardar y recuperar este Patrimonio Industrial para el pueblo de Madrid.

Como agravante, se da la circunstancia de que el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha pasado por alto la Proposición No de Ley aprobada por la cámara de la Asamblea de Madrid por los grupos políticos de Podemos, PSOE y Ciudadanos el pasado 21 de Abril de 2016.

La ciudad de Madrid nunca ha mirado por su Patrimonio Industrial, hasta el punto que no se puede reconocer un pasado industrial ni amplio ni reducido porque prácticamente ha desaparecido en su totalidad. Este espacio constituye una oportunidad cultural para la zona norte de Madrid, lo suficientemente alejado del centro histórico y a la vez bien comunicado.

No queremos dejar de reiterar una vez más la voluntad de nuestra asociación por encontrar una solución de compatibilidad que permita materializar la edificabilidad de alrededor de 65.000 m2 prevista en la parcela, con la preservación de la parte histórica de las Cocheras, tal y como se especificaba en la PNL aprobada por la Asamblea.

Finalmente anunciamos que próximamente abriremos una campaña de financiación del recurso por suscripción popular o 'crowdfunding' para afrontar los gastos del recurso.

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Sobre la Casa Guzmán de Alejandro de la Sota

El arquitecto Jaime Nadal reflexiona sobre la pérdida de esta obra emblemática de la arquitectura moderna madrileña.

Madrid 22 de febrero de 2017

Parece ser que la ‘Casa Guzmán de Sota’ la derribaron en 2015 y que unos estudiantes de arquitectura a los que se les había encomendado un ejercicio sobre el edificio no fueron capaces de encontrarlo en la Urbanización donde se erigía, hallando en su lugar un bodrio constructivo.

Bien, eso ocurrió hace ya un par de años, hoy, ayer, un día de estos toda la comunidad arquitectónica madrileña, nacional, mundial, recibe la noticia de que aquello que parecía ser un error de unos alumnos era un hecho cierto, la casa Guzmán se había metamorfoseado en un caserón sin interés.

¿Como puede desaparecer a la vista de todos un edificio loado, publicado, conocido, un ejemplo de la arquitectura renaciente? ¿Acaso David Copperfield el mago de las desapariciones había pasado por la Urbanización Santo Domingo y la había sustraído para su propio disfrute? Buena elección.

No, no fue David Copperfield quien limpiamente, etéreamente había volatilizado la ‘Guzmán’, fue una vulgar piqueta, o una excavadora o unas macetas aporreadoras de punteros destructores los que habían acabado con la obra de arte, con el ejemplo arquitectónico realizado por uno de nuestros insignes hacedores del género, un artista, un arquitecto inteligente.

Conocí a Sota hace muchos años. muchos antes de entrar en la Escuela de Arquitectura, era conocido de mi familia a través de sus relaciones con Aviaco, ya en la Escuela fue mi primer profesor de Proyectos, iniciando el curso con un ejercicio sobre una casa de 9x9m, una vez cada cierto tiempo daba una charla monotemática ilustrada con imágenes, muchas tomadas con su Rolleiflex de 9x9 que tan mala pasada le jugaron tiempo después en su lamentable oposición a la cátedra de proyectos frente a Alba, Donaire y Moneo, que sacaron plaza por ese orden, y otros que como él se quedaron en el camino, al no funcionarle correctamente el proyector, hecho muy repetido porque estas magnificas tomas de gran formato solo podían proyectarse en aparatos de escasa comercialización, lo que hizo que se pusiese nervioso y su exposición fuese deslucida. Todas estas charlas en su conjunto constituían una especie de ‘corpus architectonico’ cronográfico en el que exponía con detalle ejemplos que consideraba hitos de la arquitectura moderna, la última de ellas trataba sobre Buckmister Fuller. Especial interés tuvieron las del Pabellón de España en Bruselas en el ‘58 y la residencia de Cristalera Española en Miraflores de la Sierra. De ambas eran autores los arquitectos José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún, en la segunda de las cuales había colaborado con ellos. Los admiraba y no ahorró elogios en ambas. Seguimos.

Todo elemento arquitectónico tiene un principio, un visado, una licencia, una construcción, y un fin, un visado, una licencia, una destrucción. Para cada una de estas fases la sociedad ha establecido una serie de agentes que han de entender y conceder los permisos correspondientes para evitar desmanes, para defenderse de la propia sociedad.

No ha funcionado, el sistema falla, no es capaz de evitar desmanes como este. ¿Por qué? ¿Por qué una serie de cauciones previstas para garantizar la permanencia de nuestros epígonos culturales se desmoronan y se convierten en herramientas ineficaces y carísimas? ¿Lo eran ya desde su concepción? ¿Estaban mal pergeñadas? ¿No eran las adecuadas? ¿O bien se han corrompido, han alcanzado el punto entrópico en el que su energía que ni se crea ni se destruye ya no nos resulta eficaz?

Probablemente ni estaban bien concebidas ni han sabido cumplir con el deber que la sociedad les asignó. La sociedad, el conjunto de los ciudadanos, delega su soberanía en una serie de instituciones que han de ser las veedoras de los diversos aspectos que conduzcan a una sociedad mejor. Todo ha fallado.

No es necesario abundar sobre la delegación al COAM del visado arquitectónico que le permite conocer puntualmente cualquier acción que dentro del campo de sus competencias se produzcan en su demarcación. Urbanización Santo Domingo incluida.

Es de público conocimiento que los ayuntamientos otorgan las licencias de construcción y destrucción.

Si el uno hubiese puesto sobre aviso a la sociedad del desmán, si el otro hubiese ejercido sus funciones realizando una catalogación adecuada de sus bienes, posiblemente la destrucción se hubiese evitado, o no se hubiese evitado pero se podía haber hecho un funeral digno, un adiós a un ser querido y necesario.

De este desastre son víctimas especialmente desprotegidas las obras con arquitectura vanguardista o simplemente actuales, se defienden mejor las añejas o las que pasan camaleónicamente por las comisiones encargadas de velar por nuestro buen gusto.

Yo vivía en una de esas casas ‘modernas’, mis padres la construyeron en San Agustín de Guadalix en el año 1954. Mi padre era ingeniero de caminos y tenía mucha relación con profesionales de todo el mundo, especialmente para el caso que nos ocupa con Frank Lloyd Wright, a quien junto con Eduardo Torroja visitaba en Taliesin, y con Richard Neutra, que venia por el Instituto de la Construcción y del Cemento, (hoy ‘... Eduardo Torroja’) cuyas casas americanas eran el paradigma de la ‘dreaming architecture’ especialmente su ‘Casa en el desierto’ para E.J Kaufmann (que una década antes había encargado a F.L.Wright la ‘Casa de la Cascada’), blanca, de líneas elegantes y con grandes superficies de vidrio, sueño casi inalcanzable en esos años en nuestro país. Nuestra casa no tenia tanto vidrio pero era blanca y de líneas elegantes y estaba casi en el desierto, en el páramo castellano, se llamaba Etxemendi porque mi madre era vasca y lo de ‘casa del monte’ en vasco quedaba bien, el arquitecto fue Gonzalo Echegaray Comba, colaborador en muchas obras de Torroja y autor junto con Manuel Barbero Rebolledo de ‘Costillares’, que era el nombre de pila del Instituto de la Construcción, una especie de sueño americano perdido en el marasmo hispánico, una especie de ‘Taliesin Fellowship’ con su arquitectura impactante y sus investigadores regidos por Torroja, que además de ser su fundador y director, tenía en él su oficina de proyectos y en cierto modo era una especie de ‘hogar común’ de todos ellos. Había dormitorios para poder pasar las noches de trabajo y piscina y campos de deportes, salas de esparcimiento y un magnifico comedor todo ello en una arquitectura que asombraba a los visitantes y era disfrutada por sus usuarios. Creo que queda el edificio, lo veo cuando paso por la M30, pero como dijo Alvar Aalto, padre putativo de éste y otros muchos epígonos, cuando el gobierno Soviético le invitó a restaurar la biblioteca de Viipuri que había sido arrebatada a los finlandeses y muy dañada durante la guerra ´... NO, ESTE EDIFICIO HA PERDIDO SU ARQUITECTURA’. No se puede erigir juez de lo que se tira, se conserva, se usa, se está y cómo, si no se entiende esa frase, y es muy difícil de entender.

A la muerte de mis padres vendimos la ‘casa del monte’ por no poder hacer frente a los gastos que originaba, y hoy, desvirtuada, con una cubertura de tejas donde había limpios planos de cubiertas y modificaciones vergonzantes que la hacen irreconocible, cumple como puede, mal, su papel como mesón para celebración de bodas multitudinarias con su consabida carpa y sillas enteladas en el jardín. No estaba catalogada, pero era una buena obra de arquitectura, demasiado ‘moderna’ como la ‘Casa Guzman’.

Hay muchas obras que ‘pierden su arquitectura’, su ‘knack’ como en la obra de Jellicoe y desgraciadamente no la vuelven a recuperar. El Pabellón de Bruselas tirado en la Casa de Campo de Madrid y la residencia de Cristalera Española la han perdido, lo mismo ocurre con los talleres ‘TABSA’de Barajas o la ‘Casa Varela’ de Torrelodones, otras han simplemente desparecido sin dejar rastro como la ‘Casa Arvesú’ en la calle del Doctor Arce.

Cuando Sota hizo la ‘Casa Guzmán’ que algunos han tildado de ‘tardo-moderna’(1971), otros de ‘oscura’ o ‘llena de humedades’, ‘cara de mantener’ y otras beldades al estilo, realmente hizo la casa que tenía que hacer, sus líneas limpias y parcas en gestos, texturas simples y comedidas, monocromática, texturada, no blanca pero con elementos blancos, grandes huecos acristalados pero funcionalmente protegidos, limpiamente protegidos, la poética de sus barandas sobrerrayando lo construido, el continuo natural extendido por la cubierta, son el compendio de lo que el arquitecto ha hecho suyo, es ‘su forma de hacer’ con cuidadosas incursiones renovadoras, experimentaciones medidas que denotan evolución, cosas se quedan y cosas se van, el tiempo pasa y el tiempo permanece, las claraboyas de pasillos y baños emergiendo en medio del jardín colgante son hijos de una época, el hundimiento de la construcción creando un perfil bajo y dando origen al campo terraplenado que penetra en el interior y configura el nuevo horizonte ya lo habían experimentado Corrales y Molezún en la ‘Casa Huarte’ y Oiza en la ‘Casa Echeverría’ y ahí funcionaba, y el juego asombroso de correderas que cierran y abren las terrazas de estancia serian inentendibles sin considerar su contacto con los hangares de Aviaco e Iberia. Hay humedades, claro que hay humedades, como ocurre en cualquier objeto falto de mantenimiento, es poco para un edificio con 45 años, y supongo que también la instalación eléctrica se habría quedado obsoleta y las correderas se atascarían mas de una vez, claro. Lo bueno es caro pero el que lo aprecia se ve compensado con creces y trata de disfrutarlo y siempre estará orgulloso de haberlo poseído. ‘La amé porque era mía’

Nada se ha hecho y nada se puede hacer ya, ni se hizo ni se hará. Seguiremos siendo los mismos.

Jaime Nadal

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Nueva pérdida para el patrimonio arquitectónico contemporáneo: CMU Hispano-Mexicano

Tras el reciente derribo de la Casa Guzmán, de Alejandro de la Sota, hoy nos toca lamentar la pérdida del Colegio Mayor hispano-mexicano Santiago Galas Arce.

Obra del arquitecto Willi Schoebel Ungría sita en el Paseo de Juan XXIII, 42, en la periferia de la Ciudad Universitaria madrileña, fue proyectado en 1967-68 y construido entre 1970 y 1975; estando recogido en la ficha 508 del tomo 2 correspondiente a los ensanches de la guía Arquitectura de Madrid, editada por el Colegio Oficial de Arquitectos (COAM), cuya descripción reproducimos: “Este desconocido Colegio Mayor, quizá desapercibido por su situación urbana al final de la avenida, agazapado entre la vegetación y recortado sobre la neutra silueta de una agrupación de torres residenciales, es una brillante y rara muestra de las arquitecturas brutalistas de corte centroeuropeo, con referentes de Mies van der Rohe y los Smithson. A partir de unas bases compactas y opacas, a modo de gran zócalo, se despliega una teoría de bloques orgánicamente conectados por otro retranqueado que los vertebra. Los proporcionados y precisos trazados cartesianos de los alzados laterales y traseros articulan considerables vanos y paños de ladrillo amarillento en singular aparejo, inscritos en una rigurosa malla estructural metálica vista. Los frentes principales abren una de las caras de los prismas de ladrillo, trocando su opacidad en transparente membrana acristalada con funcionales y matizados despieces, remarcados por el acusado entramado de pilares y jácenas. Un segundo tema ofrece la composición de las fachadas, donde el juego lineal de la estructura vista y los geométricos ritmos macizo-vano de las superficies de ladrillo y cristal se impregnan de rasgos neoplásticos, destacando la cuidadosa ejecución de los detalles y la evidencia de instalaciones y estructura”.

Por desgracia, aunque la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid ha cuestionado el valor patrimonial de algunos edificios por no estar recogidos en dicha guía (que no catálogo ni inventario), al parecer tampoco está garantizada la protección para los que si están incluidos, como el que nos ocupa; esperemos que el inmueble del antiguo Colegio Alemán en la calle de Concha Espina, obra del mismo autor amenazada de demolición tras el traslado a una nueva sede de la institución que albergaba, corra mejor suerte…

Esta nueva pérdida pone de relieve la cada vez más patente necesidad de un catálogo de protección para la arquitectura contemporánea madrileña, pues han pasado ya veinte años desde que se redactó el correspondiente al vigente Plan General de Ordenación Urbana de Madrid (PGOUM 97), y se cuenta con la perspectiva suficiente para valorar los inmuebles afectados, que en la fecha de su redacción parecían a salvo por su propia novedad, pero que en los ciclos acelerados de la especulación inmobiliaria están cada vez más amenazados. De seguir el ritmo actual de demoliciones, va a pasar como con los palacios de la Castellana, que sólo fueron protegidos cuando los ejemplos más relevantes (Xifré, Portugalete, Anglada, Medinaceli, etc.) ya habían sido derribados…

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La Plataforma Salvemos la Casa de Campo rechaza cualquier forma de enfrentamiento entre peatones y cliclistas

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Crecen las voces que demandan un Museo de Metro en las Cocheras de Cuatro Caminos

El interés que despierta la oportunidad de recuperar un Patrimonio Industrial único sigue creciendo, y cada vez son más las asociaciones que se suman para reivindicar un modelo de ciudad autoconsciente, con referencias a su historia y con un desarrollo urbano sostenible. Las Cocheras de Cuatro Caminos son un bien irremplazable y constituyen una oportunidad cultural para la zona norte de Madrid.

El País se ha hecho eco de nuevas reivindicaciones que consolidan el sentimiento de la sociedad que demanda la creación de un espacio cultural para celebrar la historia del casi centenario Metro madrileño en las únicas instalaciones que recogen su historia al completo de cabo a rabo, o en lenguaje más apropiado: de cabeza a final de línea. Esta vez es la sociedad MHM la que se aúna a la idea, que llevamos un par de años divulgando y compartiendo, y que catalizó en el seno de nuestra asociación la creación de una plataforma específica dedicada a tal cometido.

Surgió así a comienzos de 2015 la Plataforma "Salvemos Cuatro Caminos" por un Museo de Metro en las Cocheras Históricas de Antonio Palacios. Aunque la historiografía, estilo y todos los datos conocidos apuntaban a la autoría del arquitecto de Porriño, hasta finales de 2016 no ha sido posible aportar la documentación de archivo que finalmente ha terminado de confirmarlo.

En Mayo de 2015 publicamos en la revista Madrid Histórico un artículo titulado "Hacia un Museo de Metro en Cuatro Caminos", a esta idea siempre acompaña una primordial: la de proteger legalmente la edificación para evitar su pérdida.

Aunque el uso de Museo es el óptimo, siempre habría margen para definir el uso de un edificio que habría de contar con la calificación urbanística de dotacional/equipamiento como ya contó en el Plan General de Urbanismo de Madrid de 1985, anterior al ordenamiento actual.

La percepción patrimonial ha cambiado mucho desde la redacción de los planeamientos citados -incluyendo el vigente- por lo que edificios que anteriormente no se habían considerado como representativos de nuestra cultura, cobran una dimensión bajo una nueva mirada. Así a los valores monumental o artístico, ya consolidados por su carácter estético o expresivo, se sumarían nuevos aspectos como lo histórico, tecnológico, antropológico y sociológico, que son los que confieren interés al Patrimonio Industrial, formado por arquitecturas mucho más funcionales y desnudas.

Podría resultar sorprendente los edificios madrileños que algún día estuvieron amenazados por la piqueta y hoy en día constituyen "lugares sagrados" de nuestra ciudad, a los que ningún ciudadano estaría dispuesto a renunciar. Cabe citar el Hospital Provincial, actual Museo Reina Sofía, amenazado en los 70; la iglesia de las Calatravas defendida del derribo en 1929 por Teodoro Anasagasti; el Hospital de Maudes, que apunto estuvo de desaparecer en los 70 y que fue recuperado in extremis, o el propio Matadero, centro cultural que supone un espacio cultural fuera del centro y que da cobertura a un barrio que carecía de equipamientos culturales y que también estuvo a punto de sucumbir en los años 70.

La lista de pérdidas es tan larga como lamentable: arquitecturas de diverso cariz y de todas las épocas, demolidas continuamente aún siendo de ilustres arquitectos: Fábrica de la Moneda (Francisco Jareño), Mercado de Olavide (Fco. Javier Ferrero), Piscina de la Isla (Luis Gutiérrez Soto), Hotel Florida (Antonio Palacios), Frontón Recoletos (Secundino Zuazo y Eduardo Torroja), o la Pagoda (Miguel Fisac) entre otras.

Entre las más recientes la demolición del TPA (1899) y la Casa Guzmán de Alejandro de la Sota, aunque nuestra asociación ha visto caer obras en estos años  como el palacete de Embajadores 18, la Cárcel de Carabanchel, el conjunto de Canalejas, el Frontón Central-Cines Madrid, y multitud de caserío histórico con edificaciones de las más antiguas de la ciudad.

Esta reflexión va en una línea semejante a la que plantea la exposición "Ciudad Decisiva" que se puede ver en CentroCentro (Palacio de Cibeles, 4ª planta) hasta el 26 de Marzo y que recoge algunos de estos tristemente famosos casos, centrándose en arquitecturas del siglo XX, las más desprotegidas.

Desde MCyP, una vez más instamos a las autoridades a que busquen una solución para las Cocheras de Cuatro Caminos, que pase por la conservación de la parte histórica mediante una modificación puntual del planeamiento y que permita llevar a cabo un desarrollo urbanístico en el resto de la parcela tal y como se había previsto. Compatibilidad es la clave.

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VIDEOS de los encuentros. La ciudad: Espacio colectivo / intereses privados

Os trasladamos los videos de los encuentros "La ciudad: Espacio colectivo / intereses privados" en los que participaron en representación de Madrid, Ciudadanía y Patrimonio Amparo Berlinches y Alicia Torija.

TERCERA SESIÓN DEL CURSO: LA CIUDAD: ESPACIO COLECTIVO / INTERESES PRIVADOS

Encuentros | La naturaleza, el territorio y el espacio urbano como patrimonio común from La Casa Encendida on Vimeo.

 

CUARTA SESIÓN DEL CURSO: LA CIUDAD: ESPACIO COLECTIVO / INTERESES PRIVADOS

Encuentros | Lo público y la propiedad privada en el Derecho Urbanístico

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ARQUITECTURA Y DESARROLLO URBANO: Digitalizados los 17 tomos sobre la Comunidad de Madrid

Nos alegra trasladaros que la Comunidad de Madrid ha digitalizado y colgado en su web los 17 tomos que componen la guía de "Arquitectura y Desarrollo Urbano" de la Comunidad de Madrid (también conocida como Guía de la arquitectura madrileña) en la que durante muchos años (las publicaciones comienzan en 1991 y finalizan en 2009) trabajaron varios miembros y socios de Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, entre ellos nuestros queridos Amparo Berlinches, Vicente Patón y Alberto Tellería.

Es el catálogo más amplio jamás desarrollado sobre los pueblos de la Comunidad de Madrid. Lamentablemente algunos de los sitios y lugares a los que en dicho trabajo se hace referencia han desaparecido y está a punto de hacerlo.

Al final de la entrada tenéis anexo un PDF con el índice de los pueblos recogidos en cada tomo.

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Entrevista a Fernando Larumbe sobre el Frontón Beti-Jai en @DesdeelRebote

En el programa de hoy charlamos con Fernando Larumbe, uno de los responsables de la Plataforma Salvemos el Frontón Beti-Jai de Madrid; con él repasamos las ultimas novedades respecto a su remodelación y los pasos que están siguiendo para que esta maravilla arquitectonica y deportiva vuelva a tener el esplendor que tuvo a finales del siglo XIX y principios del XX.

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