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ARQUEOLOGÍA EN LA CIUDAD DE MADRID. Algunas reflexiones.

 

 

Madrid city no es lugar para la Arqueología.

 

En el mes de julio nos resultaron inquietantes las declaraciones del consistorio madrileño a propósito de la intervención que se hacía en el Asilo de Santa Cristina, declaraciones que parecían desconocer que para excavar hace falta un proyecto de excavación (aunque digan que no había), que el CSIC es una institución pública y no una iniciativa privada, que las cuestiones de Memoria Histórica corresponden al gobierno central cuando el Ayuntamiento de Madrid tiene una sección o departamento dedicado a cuestiones de memoria...

Nuestra asociación viene reivindicando desde hace mucho tiempo la NECESIDAD de que el Ayuntamiento de Madrid cuente con expertos en arqueología en su plantilla (bien como una sección, bien integrados en la dirección general correspondiente). Esto evitaría declaraciones como estas, actuaciones como las de la muralla árabe y sobre todo la invisibilización absoluta del trabajo que desempeñamos desde la ciencia y desde la cultura y que revierte en la sociedad mediante la necesaria transferencia de conocimientos que no pueden ni deben ser silenciados.

Todavía más recientes y llegando ya al nivel de alarma son las declaraciones de la pasada semana donde a raiz de los hallazgos aparecidos en el entorno de la calle Fuencarral, en zona declarada BIC arqueológico el Ayuntamiento dijo: 

“En este caso, el Ayuntamiento les dio una licencia sin prescribir este estudio arqueológico”, denuncia Sobrini. Una portavoz municipal respondió que “las obras de canalización no suelen ir más allá de más de 60 centímetros de profundidad”,  por lo que no se suele pedir este informe.

¿Quién ha decidido que el nivel donde empieza la arqueología son los 60 centímetros bajo la cota cero? La arqueología estudia la materialidad del pasado. De cualquier pasado... y pasado es ayer. Existe desde una arqueología que analiza los restos que los humanos nos dejamos más allá de la atmósfera, a una arqueología que trabaja en los basureros, la que estudia una pintura rupestre, o una columna polínica, la que entiende que el acueducto de Segovia o el Teatro de Mérida son hallazgos arqueológicos ¿alguien lo duda? o que existe una arqueología de la arquitectura que hace por ejemplo catas murarias que permiten conocer o recuperar pasados ocultos. La que habla de una cabaña calcolítica o de una cárcel franquista.

Apostamos por la aplicabilidad universal de la ciencia arqueológica ya que siempre que haya habido humanos estructurando y siendo estructurados por la materialidad es susceptible la interpretación arqueológica. Como arqueólogos y arqueólogas sabemos del potencial que tienen los restos como focos de memoria, como anclaje de las discusiones sobre hechos históricos específicos. Las ciudades y los pueblos son ámbitos en los que la historia y la memoria se representan en el espacio. Partimos de la idea de ciudad como espacio en el que se plasman, y que a su vez estructura, las relaciones sociales que alberga. Una conceptción, por tanto, que enfatiza la dimensión histórica de su formación, esto es: de la ciudad como un espacio socialmente producido. En esa materialidad los elementos urbanos no son neutros y el urbanismo debe ser visto no meramente como un estudio de la ciudad y de sus posibilidades de desarrollo, sino como ideología e institución, representación y voluntad, presión y represión, establecimiento de espacios presentados como objetivo, científico, neutro...

Los profesionales de la arqueología nos sentimos frustrados en esta ciudad que no ha tenido en cuenta que somos científicos/as sociales que generamos conocimiento histórico y cultural para la sociedad en la que vivimos y no solo técnicos/as cualificados/as que liberamos suelo en aras del desarrollismo. Queremos (como afirmamos en nuestra iniciativa COMBATES POR LA HISTORIA) que el conocimiento histórico generado en estas "destrucciones científicas" y que posteriormente queda sepultada llegue por fin a la sociedad. Hemos defendido la necesitad de una actividad contrainformativa sobre la historia de los barrios y de las ciudades con la importancia de la cartelería de modo que moradores y turistas conozcan y discutan la densidad histórica de las calles por las que transcurre su devenir diario para que poco a poco, entre todos, consigamos deshacernos de este presente eterno en el que parece que vivimos. O si se quiere de otro modo, aprender a ser turistas, viajeros, exploradores, en nuestra propia ciudad.  No faltan carteles y placas históricas en la ciudad. No. Hay muchas ya. Pero casi exclusivamente tienen en cuenta esa falsa historia antisocial basada en fechas, reyes y personajes preeminentes que hace casi 100 años denunciaba ya la escuela de los Annales.  Nuestra propuesta (que cuenta ya con varios años) entiende el proyecto de marcación también como de contramarcación, intentando generar una construcción colectiva de esas marcas, un marco referencial que permita desarrollar "proyectos genealógicos" que, en palabras de M. Foucault, serían aquellos que procuran "el acoplamiento de los conocimientos eruditos y las memorias locales, acoplamiento que permite la constitución de un saber histórico de las luchas y la utilización de ese saber en las tácticas actuales".

Conviene quizá hacer un poco de historia y recordar que existió una intensa labor municipal en el ámbito de la arqueología realizada en los años veinte del siglo pasado y en los inmediatos anteriores a la Guerra Civil a través del Servicio de Investigaciones Prehistóricas y Museo Prehistórico Municipal. Esta labor se vio interrumpida por la contienda civil y por la penuria, en todos los sentidos, de la posguerra hasta la reanudación de la actividad arqueológica a finales de los años cincuenta por el Instituto Arqueológico Municipal que realizó una labor de seguimiento de las graveras y areneros del área madrileña documentando un riquísimo patrimonio. ¿No sería hora de recuperar este servicio dentro del Ayuntamiento?

No son reivindicaciones nuevas. Desde AMTTA se han realizado en diversos momentos (con este consistorio y con el anterior) propuestas para que la ciudad de Madrid no de la espalda a su pasado. Se hicieron con el PECAM, con la petición para integrar a los profesionales de la arqueología como expertos dentro del trabajo de los Catálogos Municipales, y formaban parte de la Carta Abierta que desde MCyP se envió a los partidos políticos antes de las elecciones de 2015

Sería también muy interesante que existieran además convocatorias de investigación arqueológica abiertas, públicas, y competitivas; quizá así se darían cuenta que la arqueología del siglo XXI no busca hallazgos sino que responde a preguntas que se plantean antes de iniciar una excavación.

Parafraseando la frase de Blade Runner “he visto cosas que vosotros no creeríais (...) Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia" Pues no dejemos que todas las huellas de lo que hemos visto en este Madrid se pierdan. Es hora que desde el Ayuntamiento "del cambio" se promueva el conocimiento de nuestro pasado para que genere un efecto liberador y deconstructor de algunos discursos.

La arqueología es cultura. La arqueología es ciencia. La arqueología es pública.

 

Asociación Madrileña de Trabajadores y Trabajadoras en Arqueología

 

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