Desaparecen otros 23 espacios culturales madrileños

Desde el colectivo Salvemos los Cines denunciamos la pérdida de otros 23 espacios culturales emblemáticos de Madrid. Son salas de cine y de teatro que en los últimos meses han sido puestas a la venta, o que han sido vendidas o alquiladas para convertirla en espacios comerciales, gimnasios, o lugares de restauración. El seguimiento de la actividad de las salas consideradas hasta hace poco como recuperables para la cultura ha sido realizado por Excenia, y muestra un balance negativo en cuanto que la mayoría de estas salas acaban de cerrar toda posibilidad de un uso cultural de las mismas, tal y como muestra el gráfico que os adjuntamos.

Carlos Osorio

Tfno: 697419673
Caminando por Madrid 

 

Nota de Alberto Tellería (vocal técnico de MCyP):

La lista que nos manda Carlos Osorio tiene su miga, porque no sólo se trata de la pérdida de locales culturales (que si se sustituyen por otra cosa, en un futuro serán imposibles de reemplazar), sino que hay piezas patrimoniales de gran importancia (además del Teatro Albéniz o el Palacio de la Música, para los que ya se ha solicitado su declaración como B.I.C.):

  • El Real Cinema de Teodoro de Anasagasti, que aunque está muy alterado fue quizás la primera sala monumental de Madrid, cuando el cine se consolido como el “séptimo arte” más allá de la atracción de barraca de feria, y sirvió de modelo para otros edificios como el Callao de Luis Gutiérrez Soto, uno de los arquitectos más importantes de nuestra historia, que trabajó –siendo todavía estudiasnte- en la decoración del Teatro Beatriz, obra de Eduardo Lozano convertida en el espectacular restaurante Teatriz tras ser remodelado por Philippe Starck, que también aparece en la lista.
  • El prolífico Gutiérrez Soto levantó despúes muchas otras salas como el mencionado cine Callao (obra maestra del arte decó, dañado pero en uso), el desaparecido de la Flor, el maravilloso Barceló (actual discoteca Pachá, que es uno de los pocos edificios madrileños de su momento que tuvo repercusión internacional), el Europa (reconvertido -para mayor oprobio- en Saneamientos Pereda, pero todavía recuperable), el Narváez (actuales minicines Renoir Retiro), el Amaya (hoy teatro), el Carlos III (muy alterado para convertirlo en el nuevo restaurante Platea), y no sé cuántos más, entre los que la lista incluye el Rex de la Gran Vía, otra obra de interés arquitectónico.
  • También figura el cine Bogart (antiguo teatro Rey Alfonso) de Luis Ferrero, con un estupendo interior “remordimiento”, y que por su cercanía al vecino teatro de la Zarzuela podría adaptarse como su “sala de cámara”. Envío enlace: http://artedemadrid.wordpress.com/2009/12/19/de-salon-madrid-a-cine-bogart/
  • Por último, resulta vergonzoso ver incluido el Teatro de Madrid junto al centro comercial La Vaguada, cuando se trata de un teatro municipal de tiempos recientes, ubicado en un barrio infradotado de servicios culturales.

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