Patrimonio industrial

LAS COCHERAS Y TALLERES DE CUATRO CAMINOS EN DEMOLICIÓN

El pasado 22 de febrero comenzaron los trabajos de demolición del importante conjunto originario de Metro de Madrid.

Se establecieron dos etapas en la licencia, la segunda supeditada a la resolución final del procedimiento judicial sobre si debía o no incoarse expediente de protección como Bien de Interés Cultural. Sin embargo, la empresa de demoliciones no está cumpliendo esta limitación, incurriendo presuntamente en un delito.

Por desgracia en esta ciudad, en esta comunidad autónoma, y también en resto de este país, estamos malamente acostumbrados a dar muchas malas noticias de acciones contra nuestro Patrimonio Histórico y Cultural.

La ciudadanía, a pesar del ratificado convenio de Faro, se ve despreciada, obviada y aparcada por los responsables políticos en lo que a la conservación del Patrimonio se refiere.

En el caso de las Cocheras y Talleres históricos de Metro, inaugurados hace más de un siglo, es especialmente sangrante. Se trata de un conjunto cuya importancia ha sido reconocida paulatinamente, tanto por instituciones especializadas, como por el propio Metro, que ilustraba su aparatado de “La Memoria” en la exposición del centenario con la icónica imagen de los dientes de sierra.

También ha sido reconocido su valor por algunas de las instituciones que han rechazado protegerlas: la Dirección General de Patrimonio Cultural (DGPC) de la Comunidad de Madrid dijo haber encontrado “valores volumétricos, constructivos y formales”, indudables pero insuficientes a su juicio para ser declaradas BIC. A todo esto, no olvidemos que la DGPC es un puesto designado libremente por el gobierno autonómico, mismo responsable de la venta de este bien público. Es decir, son los mismos responsables que deciden “hacer caja” con la venta de esta propiedad, quienes aprueban las determinaciones urbanísticas y la edificabilidad, los que igualmente deciden si se ha de proteger o no. Obviamente no iban a contradecirse: muerte al Patrimonio si hay que “hacer caja”.

En el contencioso, cuya sentencia desestimatoria nos fue notificada recientemente (y mantenemos recurrida en casación), el propio magistrado no podía obviar el “indudable valor del conjunto de las Cocheras (FJ9º, pág. 19 de la sentencia)”, aun sabiendo que desestimar la pretensión de incoar el expediente como BIC suponía condenar de facto a la desaparición de un bien de “indudable valor”. Una vez más, la ciudadanía se ve desasistida por un sistema garantista a medias, pues nunca garantiza la preservación del Patrimonio cuando se enfrenta a la irreversibilidad que supone un derribo.

Todavía está por ver -lo sabremos próximamente- si el plan urbanístico es legal o por el contrario se anula y la operación no se puede llevar a cabo. Tendremos un solar vacío, una superficie herida en la ciudad que nos hablará de una sociedad que prefiere ser inculta, que prefiere despreciar sus bienes singulares. Ese solar será la metáfora del vacío de cuerpo, vacío de mente y sobre todo vacío de alma que tienen los regidores de nuestra sociedad.

Sin Patrimonio Cultural, sin dignidad, sin memoria.

Madrid, 25 de marzo de 2021

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RECURRIMOS LA SENTENCIA DEL TSJM QUE NO PROTEGE COMO BIC LAS COCHERAS DE CUATRO CAMINOS

-Tras examinar el pronunciamiento judicial sobre las históricas Cocheras y Talleres del Metropolitano en Cuatro Caminos, nuestro equipo jurídico ha encontrado motivos de peso para recurrir la sentencia que desestimaba su incoación como Bien de Interés Cultural.

-La licencia de demolición no permite demoler el tercio norte del conjunto, que corresponde a la parte histórica, hasta que este asunto no quede definitivamente resuelto.

-También se espera próximamente el veredicto sobre si cumplen o no la legalidad urbanística, por lo que la demolición precipitada del conjunto podría suponer un daño a los intereses generales.

 

La segunda sentencia sobre nuestra demanda instando la incoación de expediente BIC, notificada el pasado mes de febrero, denegaba de nuevo nuestras pretensiones de proteger un elemento de nuestro Patrimonio Industrial, único en España.

La sala resolvía en los mismos términos que la primera sentencia, que fue anulada por el TSJM en casación por haberse dictado con argumentos expulsados del ordenamiento jurídico.

Nuestro equipo jurídico estima que la nueva sentencia es prácticamente un ajuste de la sentencia anulada; ello implica que la nueva resolución sea todavía cuestionable, toda vez que la sala asume que “excepcionalidad” y “mayor relevancia” son términos intercambiables de una a otra sentencia. Es decir, precisamente el motivo por el que fue declarada inconstitucional la definición de BIC de la Ley autonómica de Patrimonio, ha servido para adaptar la sentencia anulada a una nueva presuntamente legal.

Negando el tribunal que posean un valor relevante, termina por reconocer en su propio discurso el “indudable valor del conjunto de las cocheras”, aun sabiendo que la decisión de no instar su protección implica su desaparición, dejando en desamparo total a la acción pública y el interés general, a los que asiste el artículo 46 de la Constitución Española.

Por su parte, la licencia de demolición concedida por el Ayuntamiento de Madrid no permite el derribo del tercio norte del conjunto -la parte primigenia- hasta que no haya una resolución final del pleito que se ha recurrido por parte de esta asociación.

Asimismo, hemos detectado -gracias a vecinos cercanos con vistas al lugar- que precisamente hoy ha habido movimientos en la parte que no deberían tocar según las condiciones fijadas, por lo que se lo notificaremos oficialmente a los responsables municipales.

 

Si bien el TSJM se ha pronunciado en su reciente sentencia, esta es sólo una instancia dentro del propio tribunal, que habrá de resolver la casación en su seno, por lo que no se puede considerar a efectos jurídicos que se haya producido el pronunciamiento final -y firme- del TSJM acerca del contencioso.

Para terminar, queremos recordar que el contencioso administrativo referente al planeamiento urbanístico se encuentra en un estado muy avanzado y a punto de fallarse, por lo que resulta arriesgado proceder con una demolición de un elemento que aún podría ser incoado como Bien de Interés Cultural por orden judicial y su planeamiento anulado.

No se puede seguir sosteniendo desde lo público, desde los poderes públicos, que este modelo urbanístico sea de interés general. No a costa del Patrimonio Cultural de forma sistemática.

 

Madrid, 16 de marzo de 2021

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MÁS VALE TARDE QUE NUNCA (el desdichado caso del Taller de Artillería)

MÁS VALE TARDE QUE NUNCA

Nunca podrá reconstruirse un conjunto edificado como el Taller de Precisión de Artillería (TPA).

Nunca debería llegar tan tarde una sentencia.

Nunca debiera el Estado privar a la ciudadanía de un Bien Público actuando como un ambicioso promotor.

Nunca hubiera debido el Ayuntamiento conceder una licencia cuando ya existía una sentencia del Tribunal Superior de Justicia en contra.

Todas estas causas ponen de manifiesto la inoperancia cuando no la impudicia de nuestro sistema.

La administración madrileña, autonómica y municipal, se equivoca, al permitir con su falta de protección la destrucción de una instalación de ingeniería militar proyectada para este lugar en 1899, que constituía una importante pieza arquitectónica y científica, un pulmón verde para el distrito de Chamberí y un bien de indudable interés para todos los madrileños.

Y aunque este bien ya estaba protegido en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1985, el de 1997 remitía su catalogación al Área de Planeamiento Remitido que se le asignaba, y que debía definir entre sus parámetros urbanísticos el grado de protección que se habría de asignar al área definida en el posterior Plan Parcial de Reforma Interior (PPRI).

En lugar de incluir en el PPRI ahora anulado por el Tribunal Supremo la protección de este dignísimo conjunto, se planificó la construcción de 450 viviendas, en este momento casi finalizadas.

La ciudadanía, las asociaciones de protección de nuestro patrimonio y parte del grupo político en el poder municipal, escandalosamente escindido en esa ocasión, no pudimos conseguir el mantenimiento de este conjunto y su zona verde y, ante el pasmo de la ciudadanía, se nos privó de este bien público gestionado por el Ministerio de Defensa en una vergonzosa actuación especulativa.

Tras intentar por todos los medios salvar este conjunto -recordemos la activa iniciativa de asociaciones culturales, ciudadanos e incluso concejales de la oposición ante las máquinas que iban a destruir los edificios-, y además de la campaña de Ecologistas en Acción, de Madrid, Ciudadanía y Patrimonio (MCyP) y de varias asociaciones de Chamberí que solicitaban su protección, tan solo se consiguió salvar el refugio antiaéreo de la guerra civil, protegido genéricamente por la Disposición Transitoria de la Ley 3 / 2013 de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, cuyos responsables, con enorme desconocimiento, llegaron a atribuir esta instalación a una galería de tiro. Fue esta asociación, MCyP, quien documentó la existencia en el Servicio Histórico del Colegio Oficial de Arquitectos del plano del tal refugio y publicó en su web, ya en noviembre de 2015, una profusa documentación del origen y evolución del Taller de Precisión de Artillería. Lo que queda físicamente de aquel digno conjunto es pues, esta exigua dependencia.

Ecologistas en Acción, con su habitual efectividad, inició en 2016 un procedimiento judicial que culminó en 2019 con sentencia favorable del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. El Ayuntamiento de Madrid, en lugar de asumir este veredicto, recurrió dicha sentencia junto a Residencial Maravillas, promotora de la actuación, y otorgó licencia de construcción del conjunto de viviendas.

El 16 de febrero de este año 2021, el Tribunal Supremo desestima el recurso y ratifica la nulidad de pleno derecho del Plan Parcial de Reforma Interior.

Es tan grotesco y tan extemporáneo este fallo que no cabe más que preguntarse: ¿Y ahora qué?

Ahora lo que tenemos es un conjunto de viviendas de muy dudosa estética allí donde estuviera aquel conjunto, con sus valores arquitectónicos y urbanos ya desaparecidos para siempre.

¿Qué administración puede aguantar semejante desatino, semejante mal hacer, semejante descrédito?, ¿hasta cuándo podrá esta ciudadanía desgastada soportar tanta desprotección, tanto abuso?

¿Cómo puede una sociedad asumir una sentencia que anula todo lo mal actuado cuando el objeto inicial ya no existe? ¿Quiénes son culpables? Muy fácil: La Comunidad de Madrid por no proteger lo que merece ser protegido; el Ayuntamiento por idéntica causa y por responder con un acelerón irresponsable una primera sentencia desfavorable; y la Justicia por su respuesta tardía, que hace irreversible la pérdida de un patrimonio desaparecido.

En una sociedad más justa, cabría esperar la demolición de lo construido al amparo del Plan Parcial de Reforma Interior declarado nulo de pleno derecho.

Tenemos un ejemplo similar muy querido y cercano: las COCHERAS DE CUATRO CAMINOS. Esperemos que no haya otra precipitación irreversible y éste sí pueda salvarse. También en este caso, se espera una decisión judicial que pueda retrotraer las actuaciones urbanísticas y podamos con la mejor voluntad evitar otro destrozo en Madrid.

Madrid 5 marzo 2021

Amparo Berlinches, presidenta de MCyP

ENLACES RELACIONADOS:

El Tribunal Supremo confirma definitivamente la nulidad del Plan Urbanístico del TPA

Nota de Ecologistas sobre la sentencia: El Tribunal Supremo anula definitivamente la construcción de 450 viviendas de lujo en Chamberí

NOTICIAS:

EL PAÍS: El Supremo anula el permiso de construcción de 450 viviendas de lujo en el antiguo Taller de Artillería de Madrid

20minutos: El Tribunal Supremo obliga a reservar suelo para la vivienda pública en las reformas urbanas residenciales

Eldiario.es: El Supremo anula el plan urbanístico de Carmena que permitió la construcción de 450 pisos sobre el TPA

El SaltoEl Supremo anula la construcción de viviendas de lujo que destruyó patrimonio industrial centenario en Madrid

 

 

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Las Cocheras de Cuatro Caminos recogidas en un inventario de 2018 de Patrimonio Industrial becado por el Ayto y la RABASF

El Museo de Historia de Madrid con la colaboración de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (RABASF) coordinaron una beca de investigación en 2018 que produjo una propuesta de inventario del Patrimonio Industrial del siglo XX en Madrid capital.

Las Cocheras de Cuatro Caminos fueron incluidas en dicho inventario, mucho después de la instrucción judicial que deniega su protección, por lo que la sentencia actual del TSJM obvia la creciente valoración social del conjunto fundacional de Metro de Madrid.

Recientemente hemos tenido noticia en Madrid Ciudadanía y Patrimonio de un informe y un inventario realizados en 2018 en el que se incluyeron las Cocheras históricas de Metro en Cuatro Caminos como Patrimonio Industrial del siglo XX, dentro de una beca de investigación coordinada por el Museo de Historia de Madrid con la colaboración de la RABASF y titulada “Proyecto de investigación sobre el Patrimonio Industrial de Madrid en el siglo XX”. El objetivo propuesto para el mismo fue crear una base de datos para actuaciones museográficas y de difusión con un enfoque de preservación y recuperación patrimonial. El documento concluye con una propuesta de inventario del Patrimonio Industrial de la ciudad.

Es muy notorio el reconocimiento otorgado por este informe al papel de los movimientos sociales y civiles sin ánimo de lucro a la hora de reivindicar este tipo de Patrimonio tan amenazado y desprotegido: “la movilización ciudadana ha sido y es en muchos casos la responsable de la conservación del patrimonio industrial de la ciudad, especialmente inmueble, como forma de preservar la memoria colectiva, la identidad social y económica del territorio”. La autora presenta en su informe la necesidad de proteger el Patrimonio Industrial y plantea la necesidad de “una mayor sensibilidad hacia los bienes industriales de la ciudad que, sin duda, son de los más vulnerables”.

El trabajo trata de “llevar a cabo el Inventario del Patrimonio Industrial Inmueble de Madrid en el siglo XX (IPIIM) […] destinado a concienciar sobre la necesidad de reconocer y proteger las huellas físicas de la actividad industrial. […] y señala la invisibilidad del Patrimonio Industrial como una de las principales causas que lo amenazan: “El objetivo principal de este proyecto de documentación del Patrimonio Industrial de Madrid es que sirva para recuperar, aún más, el sustrato de la civilización industrial madrileña, oculta en numerosos casos por escombros, derribos, polvo y, sobre todo, por silencios”, proponiéndose también “rescatar y conservar los archivos de la industria, los restos materiales y los testimonios de la cotidianeidad del trabajo desempeñado por técnicos, oficiales, obreros y obreras”.

Cabe señalar que, de los 255 Bienes Culturales reconocidos en el municipio de Madrid, tan sólo 15 son industriales, y de estos sólo 2 han sido incorporados en los últimos 25 años. La desatención de la Comunidad de Madrid hacia el Patrimonio Industrial madrileño es evidente, y máxime cuando en 2016 la Asamblea de Madrid aprobó por mayoría una Proposición No de Ley encaminada a la protección de las Cocheras históricas de Metro, hoy ya centenarias.

En resumen, hay muchos nuevos motivos para reiterar su valor como Patrimonio Cultural tanto por su autoría -como obra del genial arquitecto Antonio Palacios (corroborada documentalmente)- como por su inmenso e insustituible valor como Patrimonio Industrial de Madrid.

#SalvemosLasCocheras

 

ENLACES

Documentación del Patrimonio industrial de Madrid en el siglo XX:

Tomo primero. Contextualización

Tomo segundo. Inventario y atlas Patrimonio Industrial.

Foto tuiter, durante la nevada Filomena, 2021.

 

 

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Aparecen nuevos documentos de Antonio Palacios sobre las Cocheras de Cuatro Caminos mientras se deniega su protección injustificadamente

Nuestra línea de investigación en archivos ha desvelado un nuevo expediente de obras en las Cocheras firmado por Antonio Palacios, como arquitecto responsable.

La misma sala del TSJM ha vuelto a fallar a principios de mes el contencioso en el mismo sentido que hace dos años, denegando la pretensión de Madrid Ciudadanía y Patrimonio de proteger el histórico conjunto industrial como BIC.

Desde que en 2014 comenzamos en MCyP la investigación sobre el conjunto histórico de las Cocheras y Talleres de Metro en Cuatro Caminos, ha pasado ya un tiempo; tiempo en el que de ser un lugar olvidado -por falta de luz y focos- ha pasado a ser un emblema del despertar de la conciencia, del reconocimiento social y colectivo al Patrimonio Industrial, en este caso del transporte. El Patrimonio Industrial es una disciplina tardía, incomprendida en muchos casos, y que trata de bienes amenazados -casi- por naturaleza; todas aquellas instalaciones con un eminente carácter funcional, relacionado con el espacio del trabajo, suelen ser sometidas al continuo juicio de su aprovechamiento y a la presión urbanística.

Los Talleres y Cocheras del Metropolitano de Madrid en Cuatro Caminos han sido redescubiertos. No es que no tuvieran valor y repentinamente lo tengan, es que era un Patrimonio Industrial por descubrir, sumido en el letargo y en el olvido. Que se haya vuelto objeto de atención es en parte resultado de haber puesto el punto de mira en ese lugar como posibilidad, antes inmobiliaria y crematística que como oportunidad cultural, democrática y social para la ciudad.

Las Cocheras son obra de Antonio Palacios, como arquitecto oficial de la compañía de Metro. Siempre lo fueron, como el resto de piezas que componen y conforman el Metropolitano de Madrid, el primero de la Península. Hasta ahora no han aparecido los planos de licitación de la obra, y la copia de planos de Metro sólo lleva la del ingeniero supervisor, que por cierto es quien firma también el templete de Gran Vía (que carece de la rúbrica de Palacios).

 

Sin embargo, ya tenemos una referencia más a la traza de Antonio Palacios, quien no sólo fue autor en el origen, sino que se mantuvo al frente de tal cometido el resto de su vida.

Palacios solicitó, tal y como consta en el registro municipal el inicio de obra en 1917, licitó un taller provisional de herrería en 1918 para intendencia de la construcción del edificio, en 1920 solicita las alineaciones traseras de la parcela para terminar de configurar el conjunto y su cerramiento. En 1932 supervisa el recrecimiento del cerramiento, elevándolo de pretil a tapia por el frente visible de la Avenida de Reina Victoria, y guardando el diseño original. Y por último, pasada la Guerra Civil diseña un edificio de sede social en el mismo frente principal, con grandes miradores volcados hacia las Cocheras, e incluyendo un museo, archivo y biblioteca de Metro. Ese edificio, licitado y comenzado en 1940 no llegaría a concluirse, pero no hemos de olvidar que su estructura fue encomendada al gran Eduardo Torroja.

Es por tanto necesario reivindicar esta imprescindible memoria. Las Cocheras de Metro atesoran y representan el progreso de Madrid y de nuestro país y el tránsito hacia la modernidad. Es un Patrimonio Cultural Público y debe conservarse.

La sala que ha instruido el caso de las Cocheras de Cuatro Caminos nos deniega su protección como BIC, porque cuestiona su valor y su autoría, redundando en la sensación de abandono y desamparo que cunde en la ciudadanía cuando ve desaparecer edificios singulares por distintos motivos, sin que se advierta ningún síntoma de cambio que frene esta arrolladora destrucción sistemática.

Es preciso un cambio de mirada, y un compromiso de nuestras Administraciones Públicas, que no pueden seguir dando la espalda a estas cuestiones de forma generalizada.

Madrid, 13 de febrero de 2021

#SalvemosLasCocheras

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Una pieza científica singular amenazada de destrucción en el Retiro

Una pieza científica singular amenazada de destrucción en el Retiro

Según nos informa el observador meteorológico Antonio Cabañas, durante las obras de remodelación que se realizan en torno al antiguo castillete del telégrafo óptico del Retiro (pendiente a su vez de una restauración respetuosa que le restituya su romántica silueta almenada) se ha eliminado un pequeño pedestal sin importancia aparente, pero que en realidad es una pieza esencial de la astronomía española, pues fue instalado en 1934 por Arturo Duperier, Jefe de la Sección de Investigación del Servicio Meteorológico Nacional, para sostener el instrumental necesario para estudiar la radiación cósmica, siguiendo la línea iniciada por el laboratorio de Werner Kolhörster en Potsdam (Alemania).

Afortunadamente, gracias a la intervención de nuestro informante, el pedestal ha podido ser recuperado entre los escombros, a la espera de que las autoridades competentes entiendan su importancia histórica y reconstruyan la glorieta circular en que estuvo inicialmente emplazado, con la información pertinente que explique su importancia.

Vuelve a manifestarse en este caso que el Patrimonio Cultural no está formado únicamente por piezas destacadas de gran valor artístico, sino además por todos aquellos elementos que incorporan valores inmateriales ligados a nuestra historia, a la memoria ciudadana, a la ciencia, e incluso los recuerdos sentimentales de la ciudadanía.

Noticias como esta revelan la importancia de una correcta documentación de la ciudad, y tener un equipo multidisciplinar y científico que estudie los procesos, cuyos cambios puedan suponer pérdida de conocimiento o de elementos singulares de valor patrimonial.

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VIDEO: Intervención en la Asamblea de Madrid sobre el traslado de la DGPC a la sede del Archivo Regional en el conjunto El Águila

El Conjunto arquitectónico de “El Águila”. Un edificio sensato

Amparo Berlinches Acín (arquitecto)
Presidenta Madrid Ciudadanía y Patrimonio

 

El edificio que albergaba la fábrica de cervezas “El Águila” fue construido para tal fin según proyecto del arquitecto Eugenio Jiménez Corera en 1912, cuya ejecución finalizó en 1914.  Inmediatamente se planteó una ampliación importante que debía albergar otras dependencias como cocheras, módulos de proceso, bodegas, silos y heladora. Esta ampliación fue proyectada por Luis Saínz de los Terreros, prolongándose su construcción hasta 1935.

Su acabado en fachadas de ladrillo, sigue pautas constructivas del neomudéjar madrileño, surgido en el S. XIX, pero su diseño responde a un concepto racionalista funcional que sigue pautas de las grandes instalaciones fabriles implantadas en Europa con la revolución industrial.

La racionalidad del conjunto, su concepción funcional era de una percepción inmediata y sus distintos pabellones tan vinculados a su uso inequívoco, conferían al conjunto un impacto singular: calles de distribución con sus andenes, vía férrea interior, sus enormes depósitos de malta  y los edificios periféricos administrativos, componían un resultado de enorme impacto visual y estético.

La fábrica dejó su funcionamiento como tal en los años 80 y aún en estado de abandono no perdió aquel atractivo de volúmenes, espacios, circulaciones, vacíos… que hicieron pensar a la Comunidad de Madrid en la implantación de un Centro de las Artes y la Cultura que empezó a denominarse  “Leguidú”, al modo del modelo parisino.

En 1990 se incoó como Bien de Interés Cultural (BIC), y en 1994 se convoca un concurso internacional de ideas entre arquitectos para ese proyecto cultural. El concurso se falló a favor del estudio de arquitectura Tuñón&Mansilla. Al cambiar el objeto del proyecto, de centro de Cultura a sede de la Biblioteca y Archivo regionales, fue de cierta dificultad convencer a algunas instancias administrativas para que el proyecto, aún con otro fin, fuera redactado por el equipo ganador, pues sus premisas habían sido respetuosas con los edificios existentes y planteaban soluciones adaptables al uso definitivo.

Así se desarrolló y completó el proyecto en 1998. En este periodo, fueron muchas las reuniones, intercambio de criterios, estudio de normativa internacional y características que había de reunir  el futuro edificio. Más de una vez he oído comentar a los arquitectos autores, su sorpresa ante la poco habitual claridad de requerimientos de la Administración sobre el futuro edificio, y más concretamente con el Archivo Regional. Las innumerables visitas de obra, a las que por mi trabajo en la Dirección General de Patrimonio tuve la suerte de asistir, se celebraban con enorme rigor, respondiendo con detalle y exhaustividad a los planos de proyecto. Se cuidaban los detalles, calidades de acabados, señalética y todas las soluciones constructivas y estéticas que hacen de este complejo lo que es hoy: un edificio sensato, modélico en construcción y funcionalidad y, por qué no decirlo: un edificio de una gran belleza que ha sido hasta el momento presente, motivo de orgullo para la Administración responsable. Es objeto de visitas constantes de profesionales de la Arquitectura y los Archivos por su calidad, dotaciones y funcionamiento.

Obtuvo en 2003 el Premio COAM de Arquitectura de Obra Pública Corporativa.

El estudio Tuñón&Mansilla ha obtenido numerosos premios nacionales e internacionales por su obra, entre otros Medalla de Oro a las Bellas Artes (2014), Premio de Arquitectura Contemporánea Mies Van der Rohe (2007).

Ese orgullo oficial y ciudadano por este modelo arquitectónico y funcional parece ha tocado a su fin.

En el momento presente, se pretende romper este equilibrio funcional y estético mediante el traslado a este inmueble de la Dirección General de Patrimonio Cultural (DGPC) de la Comunidad, cuya sede actual en un edificio céntrico supone un desembolso en alquiler importante.

¿Pueden razones económicas desvirtuar el sentido de un complejo que funciona?, ¿puede justificar esta acción precisamente la DGPC, encargada de velar por nuestro patrimonio? No olvidemos que el edificio esta incoado BIC y además merece tal consideración no sólo por su calidad monumental, sino por sus contenidos. Es el Archivo Regional. También lo sería la Biblioteca que parece de momento no es objeto de deseo.

La amplitud de espacios del Archivo, justificada por la peculiaridad de su propio trabajo, no puede servir de coartada para colmatar estos locales necesarios con otras funciones que tienen sus propias necesidades espaciales: unos cien funcionarios, con su mobiliario, sus dotaciones propias  y sus propios archivos: expedientes administrativos, proyectos de restauración, Carta Arqueológica…

La carga de personal y material modificará sensiblemente los parámetros de seguridad y control del edificio. Es presumible que la instalación de seguridad y evacuación en caso de incendio no podrá cumplir la Normativa con la carga de personal incrementada. Este es un asunto muy delicado y que deberá supeditarse al dictamen de protección Civil, máxime tratándose de un edificio oficial y público.

Y el cómo. ¿Quién se encargará de la división de espacios?, ¿se ha consultado al arquitecto coautor del proyecto Emilio Tuñón? Nos consta que cuando han surgido problemas en los edificios, este estudio de arquitectura ha respondido a los requerimientos con total dedicación, sin embargo nada conocen de esta decisión.

La sensatez de este edificio se terminará con esta inadecuada y peligrosa ocurrencia.

 

Madrid, 28 Noviembre 2020

 

Enlaces:

--- Las principales organizaciones de documentalistas, archiveros y bibliotecarios solicitan a la Presidenta la paralización del traslado de la Dirección General de Patrimonio Cultural al complejo "El Águila"

 

Prensa:

--- Documentalistas piden a Ayuso no modificar sede El Águila de Archivo Regional (La Vanguardia)

--- Cultura niega que el trasladado de personal al complejo El Águila afecte al Archivo Regional como denuncian asociaciones (COPE)

--- La modificación de la sede del Archivo Regional, "un grave ataque al Patrimonio" (Madridiario)
 

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SEDIC, AEFP, ANABAD y MCyP piden que se paralice el traslado de la DGPC al Archivo Regional

Las principales organizaciones de documentalistas, archiveros y bibliotecarios de España, y Madrid Ciudadanía y Patrimonio solicitan a la presidenta de la Comunidad de Madrid que paralice el traslado de la Dirección General de Patrimonio Cultural (DGPC) al complejo “El Águila”, sede del Archivo Regional y de la Biblioteca Joaquín Leguina, por incidir muy negativamente sobre ese edificio y los usos que acoge.

Resulta paradójico que sea la propia DGPC -que tiene entre sus misiones velar por la correcta conservación del patrimonio tanto mueble como inmueble- quien proyecte ocupar dos plantas del Archivo Regional, mermando así el espacio imprescindible para que éste realice adecuadamente su función, y alterando además la rehabilitación ejecutada por los arquitectos Tuñón y Mansilla, que convirtieron la monumental fábrica de cervezas El Águila en un ejemplo modélico de instalación archivística, preparada para asimilar el inevitable crecimiento futuro de este servicio.

Hay que señalar que tanto el Archivo Regional como el inmueble que lo acoge tienen para la DGPC la consideración de Bienes de Interés Cultural, y que seguir adelante con esta propuesta supondría un atentado contra el Patrimonio –mueble e inmueble- de todos los madrileños.

 

Información relacionada:

La Vanguardia: Documentalistas piden a Ayuso no modificar sede El Águila de Archivo Regional

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ENTREVISTAS sobre el patrimonio en peligro o desaparecido en Hoy por Hoy Madrid (Cadena SER)

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