DESTRUCCIÓN del Archivo del COAM: La importancia de la documentación ... para quien la trabaja

LA IMPORTANCIA DE LA DOCUMENTACIÓN….PARA QUIEN LA TRABAJA

 

Vemos con sorpresa no ajena de indignación, cómo al amparo de una Orden (883/2018) emanada de la Comunidad de Madrid y publicada en pleno mes de agosto, se faculta al Colegio de Arquitectos, coam, a permitir según su propuesta, la destrucción de gran parte de los proyectos visados entre los años 1973 a 1995.

Los técnicos, arquitectos, historiadores, documentalistas… que hemos trabajado en documentación de arquitectura, conocemos el valor indiscutible e insustituible de estos proyectos hasta hoy custodiados por nuestro colegio., más allá de la necesidad ineludible de consultar un expediente para realizar por ejemplo un trabajo de rehabilitación, una ITE, un certificado … 

Al redactar la publicación Arquitectura de Madrid, comúnmente asumida como la “guía de Madrid”, trabajo realizado en sus primeros volúmenes entre los años 1999-2002 y que tuve el honor y trabajo de dirigir desde mi vocalía en la Junta de Gobierno del coam, y más tarde su volumen Periferia dirigido desde el propio Servicio Histórico colegial, el archivo de visado fue en estos años, como no podía ser de otra manera el fondo documental insustituible para seleccionar, estudiar y redactar los datos de nuestra “guía”. 

Recuerdo que el archivo colegial no custodiaba los proyectos de los años anteriores a 1954 pues en una operación desgraciada se “eliminaron” aquellos proyectos por “falta de espacio…”

Muchas veces nos hemos acordado de aquella irreflexiva y bárbara decisión y del decano que la propugnó.

Nadie que no haya pretendido investigar nuestra arquitectura reciente puede conocer el esfuerzo que supuso en aquellas fechas, localizar en un viejo libro de registro que afortunadamente se conservaba, - tapas de gutapercha, hojas con matrices para fechas y datos… sí de esos de las películas del XIX -,  y en el que se encontraban las entradas manuscritas por algún funcionario colegial que más tarde derivaba en la búsqueda del autor, muchas veces fallecido o sin la facultad de facilitar un proyecto desaparecido de su estudio ya inexistente, o la búsqueda posterior tantas veces fallida del expediente municipal. Porque no es más fácil y lo digo explícitamente es en ocasiones mucho más difícil, encontrar un proyecto en el Ayuntamiento que en el coam. Los documentalistas que colaboraron en  la guía y siguen trabajando en este campo pueden corroborarlo.

No nos engañemos, aquella desafortunada destrucción, supuso un gravísimo inconveniente y la imposibilidad de documentar muchos elementos notables de nuestra arquitectura. A día de hoy, cuando la digitalización de documentos es cosa habitual e imprescindible, el coam plantea hacer desaparecer el ejemplar que custodia de los trabajos de muchos de sus colegiados sin una digitalización previa

Inimaginable. 

Y ello, con la iniciativa de esta Orden y autorización expresa de la Dirección General de Patrimonio que tiene la vicepresidencia del Consejo de Archivos y cuyo cargo ostenta en este momento tan delicado una antigua decana del coam. Esta DGPC es quien ha aprobado la propuesta del coam para la destrucción de su archivo en el espacio temporal 1973-1995

De este criterio se ha decidido “salvar” según reza la Orden:

  • Bienes de Interés Cultural. Son pocos los tramitados por el coam pues casi todas las actuaciones son promovidas por la Administración que paradójicamente propone en la misma Orden deshacerse de los mismos.
  • Edificios protegidos en el Catálogo del PGOUM.(el vigente de 1997 y el “avance del futuro”). La destrucción de estos expedientes se efectuará a los tres meses de la promulgación de esta Orden si no se ha recurrido en este plazo. El Catálogo del PGOUM no está revisado y el avance mencionado no está definido ni lo estará en los próximos tres meses… ¿qué se va a destruir entonces?
  • Edificios de la Guía del coam. La guía es un documento cuya publicación se realizó en 2003 de las zonas Centro y Ensanches y en 2007 de Periferia. No es una publicación con criterio de exhaustividad; hubiera sido mucho mayor y debería llegar a serlo. Nuestro criterio fue seleccionar la arquitectura más relevante pero quedó sin incluir mucha arquitectura doméstica, incluso industrial por falta de espacio. ¡Cuántas veces descubrimos edificios notables que merecieron estar en la guía y que en su momento no fueron considerados!

En la investigación de arquitectura constantemente se descubren ejemplos no contemplados, incidencias sobre lo publicado y circunstancias que merecieran reflejarse y a las que no habrá lugar si se destruye esta documentación. La necesaria actualización de la Guía quedará incompleta si esta operación de destrucción se culmina.

  • Intervenciones de los arquitectos censados en el Servicio Histórico del coam.

¿Y los que no están censados?, no son “ilustres”, no tienen “reconocido prestigio” pero han sustentado y sustentan el coam como aquellos otros y tienen derecho a que su trabajo permanezca en el archivo colegial. 

  • Legados de arquitectos singulares y de renombre que cedan sus documentos al coam. Elemental. ¡Faltaría más!

También se contempla en este decreto la destrucción por la propia Administración de los proyectos de intervención en los bienes de Patrimonio Histórico, inspección de obras que les afecten y restauración de los mismos en un periodo temporal desde 1981 al momento actual, ya sean los correspondientes al Ministerio de Cultura antes de la cesión de competencias a la Comunidad de Madrid o posteriores con la jurisdicción de ésta. No suena bien. 

Queremos suponer, ¿debemos suponer…?, que el coam es consciente de esta actuación o por el contario persigue prioritariamente con ello eliminar un gasto de custodia documental.

Ya por el grupo ADNcoam se ha recurrido ante el Consejero de Cultura esta decisión. Recurso que apoyamos sin fisuras y hemos publicitado en la medida de nuestras posibilidades.

Querríamos llevar al ánimo de nuestros responsables colegiales la necesidad de revisar esta decisión. Se pueden expurgar los expedientes, tarea costosa de por sí… o dejarlos completos y esperar a mejor ocasión para digitalizar todo el fondo, aunque ya es conocido el criterio mantenido hasta el momento por los técnicos de archivos que el soporte papel no debe desaparecer. 

Expurgar, digitalizar pero conservar un ejemplar de todos y cada uno de los proyectos custodiados. Esta Junta se expone a que los investigadores y estudiosos de hoy y del futuro recuerden esta decisión como una gestión nefasta del mismo modo que hoy recordamos a quienes en su momento quemaron más de veinte años de documentos colegiales.

No queremos pensar que esta decisión sólo pueda ser anulada por un recurso contencioso administrativo.

 

Madrid 26 Septiembre 2018

Amparo Berlinches Acín
-arquitecto-
Presidente de Madrid Ciudadanía y Patrimonio

 

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