Colegio Alemán de Madrid

BAUWELT condena el derribo del colegio Alemán

Imagen del estado actual del Colegio que ilustra el artículo.

La prestigiosa revista alemana de arquitectura Bauwelt publica en su número 23.2019, correspondiente al 12 de noviembre, un artículo firmado por Reiner Wandler denunciando el derribo del antiguo Colegio Alemán de Madrid, paralizado cautelarmente por los tribunales: https://www.bauwelt.de/rubriken/betrifft/Kein-Abriss-Deutsche-Schule-Madrid-Alois-Giefer-und-Hermann-Maeckler-3460071.html

Esta publicación, cuya traducción reproducimos debajo, viene a sumarse así a otros medios arquitectónicos nacionales e internacionales que exigen que se proteja esta obra destacada de la arquitectura del siglo XX (https://www.revistaad.es/arquitectura/articulos/colegio-aleman-madrid-batalla-contra-demolicion/23682).

 

Texto: Reiner Wandler

Madrid  corre el riesgo de perder uno de sus edificios emblemáticos. A principios de julio, comenzó la demolición del antiguo Colegio Alemán en la Avenida de Concha Espina, en el centro norte de la ciudad; sólo unos días después, las obras fueron detenidas como medida cautelar por los tribunales. Ahora hay un debate sobre cómo hay que proteger (o no) el complejo terminado en 1961, que hasta hace cuatro años acogió las escuelas de primaria y secundaria, y durante un tiempo alojo también el jardín de infancia.

Los nuevos propietarios del inmueble, la orden religiosa Hermanos de San Juan de Dios, compraron el complejo tras trasladarse el Colegio Alemán en 2015 al nuevo edificio proyectado en un suburbio más al norte de la capital española por los arquitectos Grüntuch Ernst Architekten (Bauwelt 35.09 y 47.15). Entonces una parte de la antigua sede se convirtió en una escuela para profesionales de la salud, y el resto comenzó a demolerse para la ampliación de la cercana clínica de la orden Hospitalaria.

"Cuando nos enteramos de la demolición del Colegio Alemán, nos sorprendió. Asumimos que la escuela es un edificio protegido", explica el abogado Ramón Caravaca. Su despacho obtuvo el requerimiento judicial y, por lo tanto, el cese temporal de los trabajos de demolición en nombre de la "Asociación para la Defensa del Desarrollo Ecológico Sostenible", una iniciativa muy activa en Madrid.

"El complejo arquitectónico era muy importante para la capital española. Los edificios fueron realmente revolucionarios cuando fueron terminados ", explica Mercedes Pérez-Frías. La arquitecta fue uno de los niños que se trasladaron por primera vez a los nuevos edificios en el año escolar 1960/61. Más tarde, a fines de la década de 1970, trabajó en la oficina de arquitectura de Max Borban, que participó en la construcción original de la escuela y luego diseñó algunas ampliaciones. "La arquitectura abierta y diversa es un paradigma del progreso de la sociedad hacia Europa. Algo así como un reflejo de lo que sucedió en España en ese momento ", dice Pérez-Frías. Muchos en una España gobernada con mano de hierro por el dictador Franco hasta 1975, admiraban a Alemania por el florecimiento de su economía después de una guerra que devastó el país. La escuela en Madrid, que tuvo un presupuesto de seis millones de marcos, fue en su momento el nuevo edificio civil más grande de la República Federal en el extranjero.

Además del simbolismo sociológico del edificio proyectado por los arquitectos Alois Giefer y Hermann Mäckler -con reconocido prestigio por sus trabajos de posguerra en Frankfurt- en colaboración con el arquitecto local Willy Schöbel Ungría, y Otto Casser (por la antigua Dirección Federal de Construcción), para Pérez-Frías el Colegio  Alemán también es, por supuesto, un ejemplo importante de arquitectura moderna de los años cincuenta y principios de los sesenta. "Es un claro legado de la arquitectura Bauhaus: el diseño espacial, la iluminación, la orientación, la luz y el color, la simplicidad de los materiales, construidos para la eternidad, sin extravagancias ...", dice Pérez-Frías. No es el primer edificio de Schöbel Ungría en desaparecer del paisaje urbano. Hace unos años fue arrasado el Colegio Mayor (Hispano Mexicano), diseñado con el mismo lenguaje arquitectónico.

Lo especial de esta arquitectura es que cada elemento tiene su función claramente definida: cada segmento escolar, desde el jardín de infancia hasta la escuela secundaria, ocupa su propio edificio, y quedan conectados a través de un pabellón de oficinas que albergaba la sala de profesores y la administración de la escuela. Los edificios están perfectamente adaptados al duro clima de Madrid, a los inviernos fríos y los veranos calurosos y soleados. Por ejemplo, el pabellón administrativo se levanta sobre pilotes, dejando en sombra el área de debajo, que forma parte del patio de la escuela. Cabe destacar también la combinación de aperturas grandes y pequeñas que garantizan una buena circulación de aire en las aulas, mientras que los forjados de cada planta se proyectan más allá de las paredes exteriores, sombreando las ventanas. El jardín de infancia separado se conforma como un panal compuesto por salas hexagonales, que permiten una disposición libre de sillas, mesas y áreas de juego, con el piso cubierto de goma. Un pabellón con aseos entre la escuela y la entrada, separado del edificio principal pero accesible a través de zonas cubiertas, divide el patio en dos partes diferenciadas para los pequeños y los estudiantes de secundaria. El vigilante también estaba alojado aquí, y por eso mismo tenía una visión general perfecta de las entradas a los terrenos y los espacios abiertos de la escuela. En total, el Colegio Alemán de Madrid ofreció espacio para 1.300 estudiantes en un solar de 9.000 metros cuadrados.

Toda la planificación se concertó con la comunidad escolar antes de la construcción, que adoptó criterios pedagógicos de vanguardia. Los materiales eran sencillos, pero ya se tratase de hormigón, azulejos o ladrillos rojos, todos estaban sometidos a un estricto control de calidad que no era común en España en ese momento: si un producto no cumplía los criterios previstos, se rechazaba. Además, la tecnología de la calefacción, la electricidad, las persianas de aluminio y los equipos sanitarios, así como los muebles escolares, se importaron de Alemania.

Gracias al éxito judicial del abogado Ramón Caravaca, la ciudadanía se ha enterado de la demolición, y antiguos alumnos del Colegio Alemán recogen hoy firmas en Internet para exigir su preservación e inclusión en la lista de edificios catalogados del Ayuntamiento de Madrid. En cambio, la Orden propietaria, con el apoyo de la administración municipal que ocupa la alcaldía desde junio, ha presentado un recurso contra la orden judicial. "A finales de septiembre tuvieron que presentar sus argumentos, ahora estamos de nuevo en camino", explica Caravaca. Ha encargado valoraciones arquitectónicas porque quiere que arquitectos y expertos en arte defiendan el edificio en los tribunales. "Hasta que se tome una decisión final, bien puede pasar un año", asegura el abogado.

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El eco del DERRIBO del Colegio Alemán resuena en Alemania

La reciente demolición de parte del Colegio Alemán, paralizada cautelarmente por los tribunales, ha levantado voces críticas también en Alemania, donde los sucesores del arquitecto Otto Casser, codirector de las obras, han pedido que se rehabilite el edificio, según informa El País.

Igualmente, el diario germano Taz ha publicado un texto de Reiner Wandler (cuya traducción acompaña estas líneas)sobre la polémica suscitada por el derribo, donde se recoge la posición de la asociación que interpuso el recurso contra el mismo y de la arquitecta Mercedes Pérez Frías, colaboradora del estudio de Max Bobran que participó en la construcción y futura ampliación del inmueble; así como la campaña de recogida de firmas por la conservación del edificio emprendida por antiguos alumnos.

 



Traducción de la noticia publicada por Reiner Wandler en el diario Taz

Símbolo de la Apertura

La antigua escuela alemana en Madrid será demolida. Por otro lado, hay resistencia.

Madrid corre el riesgo de perder uno de sus edificios emblemáticos. A principios de julio comenzó la demolición del antiguo Colegio Alemán en el norte del centro de la ciudad. Solo unos días después, el tribunal de distrito detuvo las obras provisionalmente. Ahora hay una larga disputa sobre si vale la pena proteger –o no- el edificio terminado en 1961, que hasta 2015 acogía las escuelas de primaria, secundaria y preparatoria, y por algún tiempo incluso el jardín de infancia.

La nueva propietaria de la finca, la orden religiosa de San Juan de Dios que dirige un hospital justo enfrente del edificio de la escuela, quiere despejar el área para construir allí nuevos edificios en lugar de usar los existentes. La Orden compró el inmueble cuando el Colegio Alemán se mudó a una nueva sede en un suburbio más al norte de la capital española en 2015.

"Cuando nos enteramos de la demolición, nos sorprendimos. Asumimos que la escuela era un edificio protegido ", explica el abogado Ramón Caravaca. “Obtuvimos el mandato judicial y, por lo tanto, la suspensión temporal del los trabajos de demolición en nombre de la Asociación para la Defensa del Desarrollo Ecológico Sostenible (ADDES), una pequeña iniciativa activa en la protección del medio ambiente, pero también en el desarrollo de la planificación urbana”.

"El complejo arquitectónico fue muy importante para la ciudad de Madrid. Cuando se terminó, el edificio fue realmente revolucionario y moderno ", explica Mercedes Pérez-Frías. La arquitecto fue uno de esos niños que se mudó al nuevo edificio en el año escolar 1960/61. A finales de los años 70 trabajó en el estudio de arquitectura de Max Borban, que participó en la construcción original y realizó las primeras ampliaciones de la escuela.

"La arquitectura abierta y aireada es una especie de paradigma para el progreso de la sociedad hacia Europa. Algo así como un reflejo de lo que sucedió en España en aquel entonces ", dice Pérez-Frías. Muchos ciudadanos en España, gobernados hasta 1975 por Franco con mano de hierro, "miraban a Europa y admiraban a Alemania por el florecimiento de su economía después de una guerra en la que el país había sido devastado".

Además de la importancia sociológica del edificio, del que fueron responsables los arquitectos Alois Giefer y Hermann Mäckler bajo la dirección de Willi Schoebel Ungría y su cliente Otto Casser, el Colegio Alemán para Pérez-Frías es también un importante ejemplo de arquitectura moderna de las décadas de 1950 y 1960. "Es una clara herencia del estilo Bauhaus: la disposición espacial, la iluminación, la orientación, la luz y el color, la sencillez de los materiales, construidos para la eternidad, sin extravagancias ...", dice Pérez-Frías. “Cada elemento tiene su función. El edificio está perfectamente adaptado al duro clima de Madrid, a los claros inviernos y a los calurosos veranos soleados. Por ejemplo, el edificio principal se erige sobre pilotes; y el área debajo es parte del patio de la escuela, que se encuentra a la sombra. O la mezcla de ventanas grandes y pequeñas, que proporciona circulación de aire en las aulas”.

Petición en la red.

El éxito legal de Caravaca también llamó la atención del público sobre la demolición. Antiguos alumnos del Colegio Alemán recogen firmas en Internet para su inclusión en la lista de edificios dignos de protección.

Junto con la actual administración municipal, que ha estado en el cargo desde junio, la Orden propietaria apeló contra la orden judicial. “A finales de septiembre tienen que presentar sus argumentos, y luego nos toca a nosotros", explica Caravaca con confianza. Ha encargado evaluaciones arquitectónicas y quiere que arquitectos y expertos en arte defiendan el edificio en los tribunales. "Hasta que se tome una decisión final puede pasar un año".


 

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Un juez paraliza el derribo del Colegio Alemán

Marta Iturrioz Muñoz, titular del Juzgado de lo Contencioso-administrativo nº 26 de Madrid, ha paralizado la demolición del Colegio Alemán  por su valor histórico “como pieza importante de la arquitectura contemporánea de la ciudad”, cuya inclusión en el catálogo de edificios protegidos del Plan General (PGOUM 97) ya había sido solicitada por Madrid, Ciudadanía y Patrimonio.

 

Límites del BIC del Conjunto Grupo de Colonias Altos del Hipódromo según el Visor geográfico de Urbanismo del Ayuntamiento

 

Esta paralización se ordena como medida cautelar tras el recurso presentado por la Asociación Española para la Defensa del Desarrollo Ecológico Sostenible (Addes), y  establece -con buen criterio-que “aunque se volviera a construir el edificio, ya no se trataría del original proyectado en 1957, con lo cual el perjuicio irreparable ya habría sido causado, de no quedar suspendida la demolición en este mismo momento, demolición desgraciadamente ya comenzada” (ver enlaces de prensa adjuntos)

El recurso presentado por Addes se basa en que el Colegio Alemán se halla dentro del “Conjunto Grupo de Colonias Altos del Hipódromo”, que está incoado Bien de Interés Cultural (BIC) en categoría de conjunto histórico, dato que no tuve en cuenta la Entidad de Colaboración Urbanística (ECU) que tramitó la licencia de derribo, por lo que no solicitó el preceptivo informe de la Comisión para la Protección del Patrimonio Histórico, Artístico y Natural (CPPHAN).

Pero el Ayuntamiento, que -obviando que se trata de un único inmueble formado por varios pabellones- había anunciado su intención de proteger “los edificios más singulares” 1 2, como la capìlla/salón de actos y el aulario, anuncia que recurrirá la suspensión cautelar, lo mismo que la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, propietaria del inmueble 3 4

Ante este panorama, se ha emprendido una recogida de firmas que ya ha recibido más de 1.800 adhesiones.

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Colegio Alemán de Madrid

Grado de amenaza / riesgo / peligro del bien: 

  • Derribado o desaparecido

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Propietario y/o responsable del bien: 

El gobierno alemán vendió la parcela a los Hermanos de San Juan de Dios, porque deseaba mudar la sede del colegio

Protección del bien: 

Como tantas obras de arquitectura del pasado siglo XX, el edificio no está recogido en el catálogo del PGOUM 97, aunque desde Madrid, Ciudadanía y Patrimonio se ha instado a su catalogación ante el riesgo de derribo.

Descripción del bien: 

Diseño de los arquitectos Alois Giefer y Hermann Mäckler, dirigido por el arquitecto Willi Schoebel Ungría, que mereció ser recogida en el catálogo de la exposición itinerante Arquitectura alemana hoy, así como ser publicado con detalle en el nº 35  de noviembre de 1961 de la revista Arquitectura del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, que es utilizada habitualmente por la DGPC como un catálogo “no oficial” de aquellos edificios que merecen ser protegidos. Igualmente fue publicado en el nº 143 de la revista Informes de la Construcción de agosto-septiembre del siguiente año, y se recoge en el reducido catálogo de la fundación DOCOMOMO ibérico.

Este nuevo derribo supone una nueva pérdida irreparable para la arquitectura contemporánea de la capital, que hace muy poco sufrió la desaparición del Colegio Hispano-Mexicano de la Ciudad Universitaria, también obra de Schoebel Ungría.

Catálogo de la exposición: Arquitectura alemana hoy

Ubicación del bien: 

Avenida de Concha Espina, 32
Madrid , 40° 27' 5.4828" N, 3° 40' 50.772" W

Observaciones: 

Enlaces:

Archivos adjuntos: 

ALERTA: DERRIBAN EL COLEGIO ALEMÁN

Están derribando el antiguo Colegio Alemán de la calle Concha Espina de Madrid.

Como tantas obras de arquitectura del pasado siglo XX, el edificio no está recogido en el catálogo del PGOUM 97, aunque desde Madrid, Ciudadanía y Patrimonio se ha instado a su catalogación ante el riesgo de derribo.

Diseño de los arquitectos Alois Giefer y Hermann Mäckler, dirigido por el arquitecto Willi Schoebel Ungría, que mereció ser recogida en el catálogo de la exposición itinerante Arquitectura alemana hoy, así como ser publicado con detalle en el nº 35 de noviembre de 1961 de la revista Arquitectura, así como en la Guía del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, que aunque incompleta, es utilizada habitualmente por la DGPC como un catálogo “no oficial” de aquellos edificios que merecen ser protegidos. (VER Colegio Alemán en la Guía del COAM).

Igualmente fue publicado en el nº 143 de la revista Informes de la Construcción de agosto-septiembre del siguiente año, y se recoge en el reducido catálogo de la fundación DOCOMOMO ibérico: (VER FICHA)

Este nuevo derribo supone una nueva pérdida irreparable para la arquitectura contemporánea de la capital, que hace muy poco sufrió la desaparición del Colegio Hispano-Mexicano de la Ciudad Universitaria, también obra de Schoebel Ungría.

ENLACE al blog de MCyP sobre el derribo del Colegio Hispano-Mexicano.

 

 

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