Patrimomio arquitectónico contemporáneo

UNA NUEVA VIDA PARA EL PABELLÓN DE LOS HEXÁGONOS (A LA TERCERA VA LA VENCIDA)

UNA NUEVA VIDA PARA EL PABELLÓN DE LOS HEXÁGONOS (A LA TERCERA VA LA VENCIDA)

El pasado miércoles 14 de octubre varios miembros de Madrid Ciudadanía y Patrimonio acudimos a una visita al Pabellón de los Hexágonos del recinto Ferial de la Casa de Campo –obra maestra de los arquitectos José Corrales y Vázquez Molezún-, invitados por la arquitecta Carmen Rojas Cerro, de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Área de Gobierno de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, con el fin de ver los trabajos emprendidos para recuperar el emblemático edificio.

En una primera fase éstos se han limitado a realizar un estudio general del inmueble para conocer su estado de conservación así como sus carencias, habiéndose realizado las catas oportunas para valorar el sistema de evacuación de aguas pluviales, cimentación, etc. Simultáneamente un exhaustivo trabajo de documentación ha permitido establecer definitivamente los cambios sufridos por el pabellón en su compleja peripecia, desde su instalación tan efímera como aclamada en la Exposición Universal de Bruselas en 1958, a su traslado definitivo a Madrid el siguiente año, su adaptación para exposición del Ministerio de Agricultura una década después, o las diversas modificaciones efectuadas por la Escuela Taller que acogió el recinto antes de su definitivo abandono. Como resultado, se ha decidido acertadamente volver al estado inicial establecido por los propios autores, que efectuaron una sensible adaptación del conjunto al clima y paisaje madrileño, organizando sus espacios –de una sorprendente modernidad- en torno a varios patios con el fin de moderar las altas temperaturas de la canícula mesetaria, demostrando al mismo tiempo la extraordinaria flexibilidad del sistema ideado, capaz de adaptarse con naturalidad a cualquier topografía.

Los trabajos proseguirán con la rehabilitación –ya iniciada- de una pequeña parte del edificio donde se alojará una exhibición sobre el propio pabellón, y que servirá como prueba y ejemplo de la metodología a emplear en el resto del inmueble.

Hay que felicitar al Ayuntamiento por el rigor con que ha afrontado la tarea, pues la confrontación de la planimetría localizada con los trabajos realizados in situ permitirá revertir con toda precisión los cambios ejecutados en las sucesivas reformas y recuperar la disposición y volumetría originales; mientras que la obtención de muestras de los materiales empleados permitirá reproducir con fidelidad su materialidad constructiva, con las variaciones imprescindibles para mejorar su comportamiento. Así, las carpinterías de aluminio extruido mantendrán sus secciones y escuadrías originales, pero se verán reforzadas internamente mediante nuevas particiones, y soportarán nuevos vidrios más aislantes; igualmente, los “plementos” que cubrían las singulares “sombrillas” -que constituyen las piezas fundamentales del edificio- serán reproducidos con un aspecto similar pero con mayor ligereza y mejor comportamiento térmico; estando en estudio la posible instalación futura de un sistema de calefacción por suelo radiante con origen geotérmico especialmente respetuoso con el medio ambiente, pues su único objetivo sería templar unos pocos grados el gélido clima invernal madrileño, confiando en que la ventilación natural del edificio y su disposición escalonada en torno a varios patios sombreados por el abundante arbolado de la Casa de Campo basten para suavizar y volver soportables las tórridas temperaturas veraniegas.

Si a esta cuidados intervención sumamos la interesante propuesta de convertir el edificio en un satélite del Museo de Arte Contemporáneo municipal, dedicado en exclusiva a la arquitectura contemporánea –que carece de locales de exposición permanente en nuestra ciudad mas allá de las muestras temporales de la Fundación ICO y de la añorada sala de la Arquería de los Nuevos Ministerios- tendremos una imagen del potencial que puede alcanzar el renovado Pabellón de los Hexágonos, que constituye una de las obras maestras indiscutibles de la Arquitectura española del Siglo XX.

Esperamos que los trabajos ahora emprendidos lleguen a su exitosa culminación –prevista para mediados del próximo año- y se extiendan sin interrupción al resto del edificio para que Madrid recupere definitivamente esta joya arquitectónica que ha de convertirse en foco de atracción para todos los ciudadanos, y muy especialmente para los especialistas, estudiantes, y aficionados a la Arquitectura del mundo entero.

ENLACES

EL MUNDO: "Una segunda vida para el Pabellón de Hexágonos: Madrid estudia incluirlo en el Museo de Arte Contemporáneo"

Guía de Arquitectura del COAM (2003): Pabellón de los Hexágonos

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ENTREVISTA sobre el destrozo "a colores" de la última obra de Miguel Fisac

UNA PROTECCIÓN DESPROTECTORA (Las torres de Colón)

La catalogación propuesta para las Torres de Colón no está orientada a proteger su estructura e imagen histórica, sino a permitir su transformación de acuerdo con los intereses de la empresa propietaria. Madrid Ciudadanía y Patrimonio ha alegado contra este criterio de “protección”.

Las Torres de Colón fueron en su día un hito tecnológico debido a su compleja estructura, donde los forjados de las plantas se apoyan en un núcleo central y una serie de tensores perimetrales colgados de unas grandes vigas voladas de coronación. Esta solución se acompañaba de una imagen entre brutalista y metabolista que buscaba hacer patente la singularidad del sistema constructivo empleado. En su contra pesaba una volumetría y altura a todas luces excesiva, que terminó de desfigurar una de las plazas más logradas del Madrid decimonónico, que en pocos años perdió todos los edificios que la configuraban: el Palacio de Uceda o Medinaceli, la Quinta de Bruguera , la Casa de la Moneda, y las casas llamadas “de Galdós” por haber sido hogar del escritor.

Una reforma posterior desvirtuó además los valores del nuevo inmueble, que perdió buena parte de su valor arquitectónico aunque no el constructivo, que mereció incluso que se plantease su declaración como Bien de Interés Patrimonial. Contradictoriamente, esta declaración -reservada a muy pocos y destacados elementos- debería acompañarse de su inclusión en el catálogo de edificios protegidos del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid con un nivel 3 Parcial, el más bajo de entre todos los posibles, cuando lo lógico habría sido otorgarle un Nivel 2 Estructural más acorde con los elementos a conservar. Pero es que la propuesta municipal reduce aún más los elementos estructurales a proteger, pues se limita a citar el esbelto núcleo central, la estructura volada de coronación y los tensores perimetrales, sin incluir los forjados que se apoyan en ellos,  previsiblemente para permitir su futura sustitución. Además, la reforma prevista –que contaría con el beneplácito del Ayuntamiento-  agrega sobre la coronación varias plantas apoyadas para compensar la edificabilidad perdida en otras zonas, distorsionando de modo inevitable el valor que supuestamente se pretende conservar, y acentundo aún más el peor defecto de las Torres: su excesiva altura, absolutamente desacorde con el Conjunto Histórico de la Villa de Madrid en donde se sitúan, que cuenta con la máxima protección legal como Bien de Interés Cultural.

Si a estos defectos evidentes se suman la unión de ambas torres en un único edificio, y la creación de unas nueva solución de fachada que nada tiene que ver con la original (que se debería recuperar), queda justificado por qué Madrid Ciudadanía y Patrimonio ha presentado las alegaciones adjuntas.

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Torres de Colón, la protección inconsciente

Acerca de las Torres de Colón

Las Torres de Colón fueron  en su día un alarde constructivo sin destacable valor estético, hoy son un monstruo desnaturalizado con las sucesivas actuaciones que la propia oficina de su autor propició, su mañana está en cuestión por una pretendida actuación que contraviniendo la esencia de su interés constructivo, añade unas cuantas plantas más a mayor gloria del valor crematístico de su propiedad actual.

Nuestro ayuntamiento en una actuación de una rapidez insólita y de un criterio indefendible, cataloga el monstruo. Sería bueno recordar a los actuales responsables municipales -venimos recordando cosas elementales a corporaciones de todo signo- que hay cientos de elementos de arquitectura contemporánea de nuestra ciudad que merecen su protección con un catálogo serio, pero parece que su hora no va a llegar tampoco en esta ocasión. En su defecto se protege esta singular rareza rizando el rizo de lo incomprensible.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Transcribimos un artículo del arquitecto Jaime Nadal referente a esta cuestión.

Descarga (PDF): Torres de Colón, la protección inconsciente (por Jaime Nadal)

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ARCHIVO DE PROYECTOS DEL COLEGIO OFICAL DE ARQUITECTOS DE MADRID COAM: OTRA LLAMADA A SU PROTECCIÓN

Ante el riesgo de destrucción de un número indeterminado de proyectos custodiados en el Archivo del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), Madrid Ciudadanía y Patrimonio advierte de las consecuencias irreversibles que supondría esta pérdida para el acervo documental madrileño, y exhorta al COAM y las distintas administraciones públicas a colaborar en su conservación.

Con este fin ha redactado el siguiente texto donde resume la situación actual y las consecuencias que se derivarían de no corregir el rumbo adoptado.

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VIDEO (Idealista): El futuro incierto del Colegio Alemán de Madrid: entre la piqueta y su reconstrucción

Os trasladamos este video publicado por Idealista sobre el derribo del Colegio Alemán, en el que participa Alberto Tellería:

Podéis leer el artículo completo en el blog de Idealista: El futuro incierto del Colegio Alemán de Madrid: entre la piqueta y su reconstrucción

 

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Librería Científica del CSIC (obra de Miguel Fisac)

Grado de amenaza / riesgo / peligro del bien: 

  • Derribado o desaparecido

ENLACE/s a los temas tratados en MCyP relacionados con el bien descrito en esta ficha: 

Propietario y/o responsable del bien: 

CSIC

Protección del bien: 

SIN PROTECCIÓN

Descripción del bien: 

"La librería está situada en la planta baja de lo que fue el edificio del antiguo palacio del hielo y del automóvil, edificio construido entre 1920-22 según proyecto del arquitecto belga Edmond de Lune, y con dirección de obra de Fernando García Mercadal y Gabriel Abreu, ejemplo típico de monumentalismo eclecticista, pero con importantes novedades como la estructura de hormigón. Hasta 1928 cuando lo compra el Estado para Centro de Estudios Históricos y Patronato Nacional de Turismo y Unión Iberoamericana, se estuvo utilizando como palacio de hielo, juegos en general y exposición de automóviles. La reforma para los nuevos usos la realizó Pedro Muguruza, quien abrió patios en el interior para iluminar las nuevas dependencias y construyó un nuevo forjado en lo que era la entreplanta de la sala de patinaje. En 1940 se cedió al CSIC, y se añadió una cuarta planta al edificio por Ricardo Fernández Vallespín, con quien trabajaba siendo todavía estudiante Miguel Fisac, que diseñó el nuevo salón de actos y el actual pórtico de cuatro columnas de piedra. Diez años después de la que fuera probablemente su primera obra, realizó la librería que todavía se conserva y que se salvó del incendio que asoló el edificio en 1978.

Desde el anonimato de su imagen exterior y desde su espíritu integrador, sorprende la contundencia con la que Fisac actuó en las fachadas, duplicando el tamaño de los huecos y suprimiendo rejas y órdenes, para construir finalmente unos inmensos ventanales de vidrio de una sola pieza. La nueva fachada no tiene ninguna intención de mezclarse con la antigua, pues las carpinterías de madera no tocan lo preexistente, al separarse 8 cm y a haces del plano del plinto de las pilastras que flanquean los huecos, dejando sobresalir sólo los 4 cm del alféizar. En cada hueco Fisac integró una visión nueva de la reja: el cierre enrollable, que queda albergado en la parte superior del hueco y discurre por carriles empotrados en el marco de madera.

El otro elemento fundamental de la fachada es la entrada, pequeña caja de vidrio donde nos sentimos sorprendidos por las dimensiones de los escalones, que parecen obligarnos a reducir el ritmo y ascender a la librería en actitud reflexiva, olvidando así el ritmo de la calle. La entrada es simétrica y tiene dos escaparates iguales flanqueando la escalera, cada uno de los cuales está cerrado por un panel de vidrio sin solución de continuidad en la arista del diedro, en tanto que el techo es un sorprendente plano de madera que se ondula al llegar al descansillo superior, generando una bóveda que aloja la luminaria. La puerta de 1.98 x 1.12m tiene un intenso sabor nórdico, con los picaportes diseñados para empujar al exterior y para tirar al interior, y el vidrio recercado por madera de pino con una forma entre reblandecida y tensa que nos provoca una sensación de confort.

Durante la subida hemos ya podido ver el interior de la librería, pero al abrir la puerta quedamos sorprendidos por la lámpara junto a la entrada, y el techo de la tienda: sólo con estos dos elementos Fisac anuncia lo que será su obra posterior. La iluminación cenital rítmica que emplea conforma un techo de luz que aparecerá en proyectos como la iglesia de Cuenca, o en el Centro de Estudios Hidrográficos. La lámpara arranca del techo siguiendo su modulación, y se desarrolla en altura hasta quedar paralela a la puerta, para lo cual Fisac genera superficies alabeadas que tendrán su trasunto en la torre de los laboratorios Jorba resuelta mediante un mecanismo similar, con la diferencia de que en los laboratorios las directrices giran únicamente 45 grados y aquí 90. El techo está ordenado en bandas de 95cm paralelas a la fachada, cambiando la dirección en la zona más interior de la tienda, que corresponde a una de las zonas de reposo; las luminarias, de 90 x 30cm, se sitúan dentro de las bandas, perpendiculares a ellas y al tresbolillo, sobre un techo blanco que resuelve la absorción acústica con perforaciones regulares y que presenta dos niveles: el más alto hacia la fachada, para recoger más luz, y el más bajo en la segunda crujía definiendo su altura el canto de la jácena de hormigón que divide la tienda prácticamente en dos mitades paralelas a la fachada y se apoya en dos columnas vistas. Fisac las reviste con chapas de mármol de 1 cm puestas de canto; anticipando el tratamiento de los soportes en “v” de las entradas al Instituto Cajal.

La tienda esta organizada como una gran estancia de madera de pino abeto, -desalburizado con cepillo de púas metálicas y tratado superficialmente con polvo de escayola- paralela a los huecos de fachada. El mostrador de atención al público se sitúa perpendicular a la fachada pero en su parte final se gira 150 grados, primero para dejar más espacio a la puerta de la zona de servicio y segundo para definir la estancia de la tienda de una manera suave, como una mano cóncava que te recoge. El espacio interior de la tienda esta definido por paredes llenas de estanterías de madera, únicamente interrumpidas por la escalera de subida a la planta superior –actualmente desaparecida-, y por las ventanas del escaparate y por la entrada. La gran sala tiene suelo de tarima de roble dispuesta en espiga, únicamente rota por una alfombra de 1.30 x 2.40m de la misma tarima, justo justo frente al desembarco de la puerta, y aloja un mobiliario compuesto por 7 mesas de 0.90 x 1.80m de las cuales hay dos, las más próximas a las ventanas, que están giradas 30 grados respecto de la perpendicular a la fachada. Se podía interpretar esto, además de cómo una ruptura con el orden general, como una invitación al visitante a dirigir su mirada hacia las grandes ventanas; mientras con las otras dos recupera la geometría ortogonal de la tienda. actualmente todas mantienen una disposición ortogonal.

Coincidiendo con la parte baja del techo están las zonas de reposo en las que se nos invita a ver los libros con más detenimiento, y en una de ellas, con mesa baja rectangular y cinco sillones –diseñado todo ello por Fisac- uno se puede aislar mediante una telas colgadas de un carril situado en el techo que cuando están recogidas se escamotean en el hueco entre dos estanterías. El sitio cuenta también con un mueble bar integrado en la estantería que plasma el hedonismo con el que dotó Fisac a este lugar. Además de la entrada, los dos ventanales funcionan como auténticos intercambiadores en los cuales el gran vidrio comunica visualmente el interior con el exterior, orientando al visitante y generando espacios de escape para la mirada. La condición de escaparate de libros se lo dan a estos huecos unos muebles-expositores diseñados por Fisac y construidos de la misma madera que toda la tienda según una geometría extraña, que tiene que ver con la mirada desde el exterior: a medida que el mueble es más alto, el lugar de reposo del libro es más vertical. El elemento vertical generador del espacio son las estanterías, siendo su modulación variable para adaptarse a la geometría del local, y ofreciendo diferentes soluciones de esquina según si ésta es cóncava o convexa.

Visitar este lugar puede ser una experiencia intensa pero a la vez simple y relajada. Si uno quiere buscar, encontrará mucho, si no, disfrutará de su tranquilidad."

© Carlos Asensio Wandosel
© Fundación Miguel Fisac

FUENTE: Fundación Miguel Fisac - Librería del Consejo Superior de Investigaciones Científicas

 

Revista Nacional de Arquitectura (Año 1950 - número 108 - páginas 512 a 514)

 

Ubicación del bien: 

Calle del Duque de Medinaceli, 6
Madrid , 40° 24' 53.946" N, 3° 41' 45.312" W

Observaciones: 

BAUWELT condena el derribo del colegio Alemán

Imagen del estado actual del Colegio que ilustra el artículo.

La prestigiosa revista alemana de arquitectura Bauwelt publica en su número 23.2019, correspondiente al 12 de noviembre, un artículo firmado por Reiner Wandler denunciando el derribo del antiguo Colegio Alemán de Madrid, paralizado cautelarmente por los tribunales: https://www.bauwelt.de/rubriken/betrifft/Kein-Abriss-Deutsche-Schule-Madrid-Alois-Giefer-und-Hermann-Maeckler-3460071.html

Esta publicación, cuya traducción reproducimos debajo, viene a sumarse así a otros medios arquitectónicos nacionales e internacionales que exigen que se proteja esta obra destacada de la arquitectura del siglo XX (https://www.revistaad.es/arquitectura/articulos/colegio-aleman-madrid-batalla-contra-demolicion/23682).

 

Texto: Reiner Wandler

Madrid  corre el riesgo de perder uno de sus edificios emblemáticos. A principios de julio, comenzó la demolición del antiguo Colegio Alemán en la Avenida de Concha Espina, en el centro norte de la ciudad; sólo unos días después, las obras fueron detenidas como medida cautelar por los tribunales. Ahora hay un debate sobre cómo hay que proteger (o no) el complejo terminado en 1961, que hasta hace cuatro años acogió las escuelas de primaria y secundaria, y durante un tiempo alojo también el jardín de infancia.

Los nuevos propietarios del inmueble, la orden religiosa Hermanos de San Juan de Dios, compraron el complejo tras trasladarse el Colegio Alemán en 2015 al nuevo edificio proyectado en un suburbio más al norte de la capital española por los arquitectos Grüntuch Ernst Architekten (Bauwelt 35.09 y 47.15). Entonces una parte de la antigua sede se convirtió en una escuela para profesionales de la salud, y el resto comenzó a demolerse para la ampliación de la cercana clínica de la orden Hospitalaria.

"Cuando nos enteramos de la demolición del Colegio Alemán, nos sorprendió. Asumimos que la escuela es un edificio protegido", explica el abogado Ramón Caravaca. Su despacho obtuvo el requerimiento judicial y, por lo tanto, el cese temporal de los trabajos de demolición en nombre de la "Asociación para la Defensa del Desarrollo Ecológico Sostenible", una iniciativa muy activa en Madrid.

"El complejo arquitectónico era muy importante para la capital española. Los edificios fueron realmente revolucionarios cuando fueron terminados ", explica Mercedes Pérez-Frías. La arquitecta fue uno de los niños que se trasladaron por primera vez a los nuevos edificios en el año escolar 1960/61. Más tarde, a fines de la década de 1970, trabajó en la oficina de arquitectura de Max Borban, que participó en la construcción original de la escuela y luego diseñó algunas ampliaciones. "La arquitectura abierta y diversa es un paradigma del progreso de la sociedad hacia Europa. Algo así como un reflejo de lo que sucedió en España en ese momento ", dice Pérez-Frías. Muchos en una España gobernada con mano de hierro por el dictador Franco hasta 1975, admiraban a Alemania por el florecimiento de su economía después de una guerra que devastó el país. La escuela en Madrid, que tuvo un presupuesto de seis millones de marcos, fue en su momento el nuevo edificio civil más grande de la República Federal en el extranjero.

Además del simbolismo sociológico del edificio proyectado por los arquitectos Alois Giefer y Hermann Mäckler -con reconocido prestigio por sus trabajos de posguerra en Frankfurt- en colaboración con el arquitecto local Willy Schöbel Ungría, y Otto Casser (por la antigua Dirección Federal de Construcción), para Pérez-Frías el Colegio  Alemán también es, por supuesto, un ejemplo importante de arquitectura moderna de los años cincuenta y principios de los sesenta. "Es un claro legado de la arquitectura Bauhaus: el diseño espacial, la iluminación, la orientación, la luz y el color, la simplicidad de los materiales, construidos para la eternidad, sin extravagancias ...", dice Pérez-Frías. No es el primer edificio de Schöbel Ungría en desaparecer del paisaje urbano. Hace unos años fue arrasado el Colegio Mayor (Hispano Mexicano), diseñado con el mismo lenguaje arquitectónico.

Lo especial de esta arquitectura es que cada elemento tiene su función claramente definida: cada segmento escolar, desde el jardín de infancia hasta la escuela secundaria, ocupa su propio edificio, y quedan conectados a través de un pabellón de oficinas que albergaba la sala de profesores y la administración de la escuela. Los edificios están perfectamente adaptados al duro clima de Madrid, a los inviernos fríos y los veranos calurosos y soleados. Por ejemplo, el pabellón administrativo se levanta sobre pilotes, dejando en sombra el área de debajo, que forma parte del patio de la escuela. Cabe destacar también la combinación de aperturas grandes y pequeñas que garantizan una buena circulación de aire en las aulas, mientras que los forjados de cada planta se proyectan más allá de las paredes exteriores, sombreando las ventanas. El jardín de infancia separado se conforma como un panal compuesto por salas hexagonales, que permiten una disposición libre de sillas, mesas y áreas de juego, con el piso cubierto de goma. Un pabellón con aseos entre la escuela y la entrada, separado del edificio principal pero accesible a través de zonas cubiertas, divide el patio en dos partes diferenciadas para los pequeños y los estudiantes de secundaria. El vigilante también estaba alojado aquí, y por eso mismo tenía una visión general perfecta de las entradas a los terrenos y los espacios abiertos de la escuela. En total, el Colegio Alemán de Madrid ofreció espacio para 1.300 estudiantes en un solar de 9.000 metros cuadrados.

Toda la planificación se concertó con la comunidad escolar antes de la construcción, que adoptó criterios pedagógicos de vanguardia. Los materiales eran sencillos, pero ya se tratase de hormigón, azulejos o ladrillos rojos, todos estaban sometidos a un estricto control de calidad que no era común en España en ese momento: si un producto no cumplía los criterios previstos, se rechazaba. Además, la tecnología de la calefacción, la electricidad, las persianas de aluminio y los equipos sanitarios, así como los muebles escolares, se importaron de Alemania.

Gracias al éxito judicial del abogado Ramón Caravaca, la ciudadanía se ha enterado de la demolición, y antiguos alumnos del Colegio Alemán recogen hoy firmas en Internet para exigir su preservación e inclusión en la lista de edificios catalogados del Ayuntamiento de Madrid. En cambio, la Orden propietaria, con el apoyo de la administración municipal que ocupa la alcaldía desde junio, ha presentado un recurso contra la orden judicial. "A finales de septiembre tuvieron que presentar sus argumentos, ahora estamos de nuevo en camino", explica Caravaca. Ha encargado valoraciones arquitectónicas porque quiere que arquitectos y expertos en arte defiendan el edificio en los tribunales. "Hasta que se tome una decisión final, bien puede pasar un año", asegura el abogado.

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El eco del DERRIBO del Colegio Alemán resuena en Alemania

La reciente demolición de parte del Colegio Alemán, paralizada cautelarmente por los tribunales, ha levantado voces críticas también en Alemania, donde los sucesores del arquitecto Otto Casser, codirector de las obras, han pedido que se rehabilite el edificio, según informa El País.

Igualmente, el diario germano Taz ha publicado un texto de Reiner Wandler (cuya traducción acompaña estas líneas)sobre la polémica suscitada por el derribo, donde se recoge la posición de la asociación que interpuso el recurso contra el mismo y de la arquitecta Mercedes Pérez Frías, colaboradora del estudio de Max Bobran que participó en la construcción y futura ampliación del inmueble; así como la campaña de recogida de firmas por la conservación del edificio emprendida por antiguos alumnos.

 



Traducción de la noticia publicada por Reiner Wandler en el diario Taz

Símbolo de la Apertura

La antigua escuela alemana en Madrid será demolida. Por otro lado, hay resistencia.

Madrid corre el riesgo de perder uno de sus edificios emblemáticos. A principios de julio comenzó la demolición del antiguo Colegio Alemán en el norte del centro de la ciudad. Solo unos días después, el tribunal de distrito detuvo las obras provisionalmente. Ahora hay una larga disputa sobre si vale la pena proteger –o no- el edificio terminado en 1961, que hasta 2015 acogía las escuelas de primaria, secundaria y preparatoria, y por algún tiempo incluso el jardín de infancia.

La nueva propietaria de la finca, la orden religiosa de San Juan de Dios que dirige un hospital justo enfrente del edificio de la escuela, quiere despejar el área para construir allí nuevos edificios en lugar de usar los existentes. La Orden compró el inmueble cuando el Colegio Alemán se mudó a una nueva sede en un suburbio más al norte de la capital española en 2015.

"Cuando nos enteramos de la demolición, nos sorprendimos. Asumimos que la escuela era un edificio protegido ", explica el abogado Ramón Caravaca. “Obtuvimos el mandato judicial y, por lo tanto, la suspensión temporal del los trabajos de demolición en nombre de la Asociación para la Defensa del Desarrollo Ecológico Sostenible (ADDES), una pequeña iniciativa activa en la protección del medio ambiente, pero también en el desarrollo de la planificación urbana”.

"El complejo arquitectónico fue muy importante para la ciudad de Madrid. Cuando se terminó, el edificio fue realmente revolucionario y moderno ", explica Mercedes Pérez-Frías. La arquitecto fue uno de esos niños que se mudó al nuevo edificio en el año escolar 1960/61. A finales de los años 70 trabajó en el estudio de arquitectura de Max Borban, que participó en la construcción original y realizó las primeras ampliaciones de la escuela.

"La arquitectura abierta y aireada es una especie de paradigma para el progreso de la sociedad hacia Europa. Algo así como un reflejo de lo que sucedió en España en aquel entonces ", dice Pérez-Frías. Muchos ciudadanos en España, gobernados hasta 1975 por Franco con mano de hierro, "miraban a Europa y admiraban a Alemania por el florecimiento de su economía después de una guerra en la que el país había sido devastado".

Además de la importancia sociológica del edificio, del que fueron responsables los arquitectos Alois Giefer y Hermann Mäckler bajo la dirección de Willi Schoebel Ungría y su cliente Otto Casser, el Colegio Alemán para Pérez-Frías es también un importante ejemplo de arquitectura moderna de las décadas de 1950 y 1960. "Es una clara herencia del estilo Bauhaus: la disposición espacial, la iluminación, la orientación, la luz y el color, la sencillez de los materiales, construidos para la eternidad, sin extravagancias ...", dice Pérez-Frías. “Cada elemento tiene su función. El edificio está perfectamente adaptado al duro clima de Madrid, a los claros inviernos y a los calurosos veranos soleados. Por ejemplo, el edificio principal se erige sobre pilotes; y el área debajo es parte del patio de la escuela, que se encuentra a la sombra. O la mezcla de ventanas grandes y pequeñas, que proporciona circulación de aire en las aulas”.

Petición en la red.

El éxito legal de Caravaca también llamó la atención del público sobre la demolición. Antiguos alumnos del Colegio Alemán recogen firmas en Internet para su inclusión en la lista de edificios dignos de protección.

Junto con la actual administración municipal, que ha estado en el cargo desde junio, la Orden propietaria apeló contra la orden judicial. “A finales de septiembre tienen que presentar sus argumentos, y luego nos toca a nosotros", explica Caravaca con confianza. Ha encargado evaluaciones arquitectónicas y quiere que arquitectos y expertos en arte defiendan el edificio en los tribunales. "Hasta que se tome una decisión final puede pasar un año".


 

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Un juez paraliza el derribo del Colegio Alemán

Marta Iturrioz Muñoz, titular del Juzgado de lo Contencioso-administrativo nº 26 de Madrid, ha paralizado la demolición del Colegio Alemán  por su valor histórico “como pieza importante de la arquitectura contemporánea de la ciudad”, cuya inclusión en el catálogo de edificios protegidos del Plan General (PGOUM 97) ya había sido solicitada por Madrid, Ciudadanía y Patrimonio.

 

Límites del BIC del Conjunto Grupo de Colonias Altos del Hipódromo según el Visor geográfico de Urbanismo del Ayuntamiento

 

Esta paralización se ordena como medida cautelar tras el recurso presentado por la Asociación Española para la Defensa del Desarrollo Ecológico Sostenible (Addes), y  establece -con buen criterio-que “aunque se volviera a construir el edificio, ya no se trataría del original proyectado en 1957, con lo cual el perjuicio irreparable ya habría sido causado, de no quedar suspendida la demolición en este mismo momento, demolición desgraciadamente ya comenzada” (ver enlaces de prensa adjuntos)

El recurso presentado por Addes se basa en que el Colegio Alemán se halla dentro del “Conjunto Grupo de Colonias Altos del Hipódromo”, que está incoado Bien de Interés Cultural (BIC) en categoría de conjunto histórico, dato que no tuve en cuenta la Entidad de Colaboración Urbanística (ECU) que tramitó la licencia de derribo, por lo que no solicitó el preceptivo informe de la Comisión para la Protección del Patrimonio Histórico, Artístico y Natural (CPPHAN).

Pero el Ayuntamiento, que -obviando que se trata de un único inmueble formado por varios pabellones- había anunciado su intención de proteger “los edificios más singulares” 1 2, como la capìlla/salón de actos y el aulario, anuncia que recurrirá la suspensión cautelar, lo mismo que la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, propietaria del inmueble 3 4

Ante este panorama, se ha emprendido una recogida de firmas que ya ha recibido más de 1.800 adhesiones.

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