Debate sobre el Palacio de la Música (Roca Gallery)

El jueves, 3 de Diciembre, se celebró en la sala de actos de Roca Gallery una mesa redonda sobre sus posibilidades de recuperación y puesta en uso.

Intervino en primer lugar el presentador del debate, moderador y comisario del ciclo “Madrid y Patrimonio. Hacia una recuperación sostenible”, el arquitecto Santiago Fajardo, que hizo una clara valoración y defensa del Palacio de la Música, tanto por su importancia arquitectónica al ser una de las principales obras de Secundino Zuazo, como por su brillante historia musical y cinematográfica (ampliamente reflejada en el informe publicado en la web de Madrid, Ciudadanía y Patrimonio: http://madridciudadaniaypatrimonio.org/node/973)

Tras la presentación y el aviso de que Ayuntamiento no había enviado a ningún representante -en un tema donde su opinión sería de tanta importancia-, el arquitecto José Luis Rodríguez-Noriega, coautor del proyecto de recuperación y actualización del inmueble para sala de música, mediante el aumento del foso de orquesta y el añadido de un cuerpo de salas de ensayo sobre la cubierta, mostró con varios planos e imágenes las cualidades del proyecto de Zuazo y la complejidad de las actuales obras de mejora, una empresa difícil y respetuosa que no se ha podido concluir por falta de financiación al retirar Bankia sus aportaciones, una vez convertida en banco y separada de la Fundación Caja Madrid.

A continuación intervino el empresario teatral Jesús Cimarro, Presidente de la Asociación de Promotores y Empresarios de Teatro, que también reconoció los valores del edificio y la necesidad de contar en el centro de Madrid con un espacio de este tipo, ya que las actuales salas dedicadas a la música están saturadas. Reconoció –como ya había indicado Rodríguez-Noriega- las dificultades que tiene el escenario para soportar un coro numeroso o para hacer grandes espectáculos teatrales de tipo musical, debido a la forma del solar y la reducida caja escénica, pero asumiendo su idoneidad para la música sinfónica y todo tipo de espectáculos que no exijan grandes recursos escenográficos.

El debate económico

Después, José Guirao, Director General de la Fundación Montemadrid -heredera de la obra social de la Fundación Cajamadrid y propietaria del edificio-, tomó la palabra, y la “tomó” en sentido literal, pues se apropió del debate de forma que a partir de ahí apenas se habló de otra cosa que de las dificultades económicas para concluir el inmueble y rentabilizar la deuda asumida por la Fundación; algo comprensible sabiendo que tiene otros compromisos de tipo social -como el mantenimiento de numerosos colegios o de la Casa Encendida-, pero que no debería obstar para salvar una de las mejores salas de este país, buscando los canales de financiación necesarios a través de aportaciones públicas o privadas. Guirao dio la impresión –esperemos que sea sólo una impresión- de que desprecia el edificio y no quiere buscar más salidas que su amortización pecuniaria al más alto precio posible, aunque esto suponga sacrificar su innegable valor cultural, pues en su opinión no serían buenas ni las cualidades de uso ni la acústica, que calificó de algo así como “horrible” -y ahí sí que saltaron dos expertos como Cimarro y Noriega que certificaron la excelente calidad sonora del edificio que fuera durante veintidós años sede de la Orquesta Nacional-, y tampoco le merecería la catalogación como Bien de Interés Cultural, que debería restringirse a muy pocos edificios, lo que abrió otro debate -con la Directora General de Patrimonio Cultural, Paloma Sobrini, por medio- y provocó las protestas de algunos asistentes, pues esa postura de limitar las protecciones a contados inmuebles, dando carta blanca a la destrucción de los demás, ha sido deseo recurrente de cierta derecha –afortunadamente no de toda- desde hace bastantes años. A partir de ese momento, una marea de cifras inundó la sala convirtiendo lo que debía ser un debate cultural en un debate financiero, muy negativo para el Palacio de la Música y para cualquier edificio histórico con uso cultural, que nunca proporcionará la misma rentabilidad económica que un espacio comercial equivalente.

Muy avanzada la tarde intervino de nuevo Paloma Sobrini, que nos dio un respiro al asegurar que el edificio se respetará en su forma y en su uso, aunque sin ser demasiado estrictos - siempre que no suponga menoscabo de su valor-. Esto lo entendemos en positivo, pues hemos defendido la versatilidad del Palacio de la Música para representar todo tipo de espectáculos, desde conciertos sinfónicos a recitales de música ligera, e incluso para acoger congresos y otros eventos compatibles con el lugar; sí nos inquietó la sugerencia de implantar pantallas publicitarias en el alzado hacia la Gran Vía, que no podemos admitir, sobre todo cuando tras tantos años de ocultación se han recuperado por fin las hermosas fachadas de Secundino Zuazo; y tampoco creemos que el edificio esté amenazado por ruina si no se usa inmediatamente, pues en este caso las cubiertas están recién restauradas y pueden aguantar bastantes años -sin olvidar la obligación de mantenimiento que compete al propietario-.

Finalmente habló la Directora de Relaciones Internacionales de Ibermúsica, Meghan King, que antepuso la música y la voluntad de conseguir los deseos por encima de otras cuestiones, que por más realistas que sean, debieran tener solución en algún ámbito administrativo. Recalcó la necesidad para Madrid de tener una sala de este tipo, pues tras el proyecto de rehabilitación la ha dotado además de sala de ensayo, que es algo que siempre se olvida y se echa en falta en otros teatros.

A los ciudadanos asistentes, entre los que se encontraban dos representantes de MCyP, además de Fran Hernández, luchador incansable por salvar el Palacio de la Música, y un nieto del propio Zuazo, nos quedó poco margen para opinar, pero se constató una generalizada opinión a favor de la protección y salvaguarda del edificio y su uso principal como escenario musical.

 

 

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