¿A qué juega el Ayuntamiento de Madrid con un nuevo cambio de estatuas?

 

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Hace dos días que la prensa se ha hecho eco de un nuevo plan del Ayuntamiento de Madrid;  a través de una plataforma de supuesta participación ciudadana en internet se puede apoyar la última ocurrencia de cómo seguir malgastando las arcas públicas, y de paso, seguir destrozando la ciudad. ¡Vaya preguntita capciosa!: ”Considerando que Felipe II fue el impulsor de que la ciudad de Madrid se convirtiera en capital de España, solicitamos su opinión sobre la colocación de la estatua de Felipe II en la Plaza de la Villa en lugar de la actual que representa a D. Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, que se colocaría junto al Cuartel General de la Armada en la calle Montalbán”.

 

La "idea feliz" consiste en instalar en la Plaza de la Villa la estatua de Felipe II que hasta hace unos años se levantaba en la anteplaza de la Armería –desplazada del lugar para el que fue creada por la interminable obra del Museo de Colecciones Reales-, aduciendo que fue aquel monarca el que implantó la capital en Madrid. Pero es que fue ese mismo motivo –en concordancia con el cuarto centenario de dicha capitalidad, celebrado en 1961- el que impulsó la creación del monumento a Felipe II en su ubicación original, para lo que se recabó la correspondiente autorización de Patrimonio Nacional, aunque la escultura –realizada por el escultor Federico Coullaut-Valera duplicando el original de Leone Leoni conservado en el Museo del Prado- no se inauguró por razones climatológicas hasta el 22 de mayo de 1962, coronando sobre un sencillo pedestal una amplia plataforma escalonada piramidal con obeliscos en las esquinas, que se recortaba contra los gloriosos atardeceres madrileños y frente a la Casa de Campo, antigua posesión del monarca con su palacete de Vargas aún en pie, y con el paisaje de fondo de la Sierra del Guadarrama donde está su mayor herencia arquitectónica: el Monasterio de El Escorial. Además, tiene mucho más sentido que Felipe II sea recordado monumentalmente en el entorno del que fuese su sede palacial -el desaparecido Alcázar-, que en la Plaza de la Villa, donde se daría una clarísima confusión -muy sintomática- de los poderes nacional y municipal.

Recreación realizada por el Ayuntamiento: Felipe II en la Plaza de la Villa,

¿¡coronando el pedestal que ocupa Fernando VI en la plaza de la Villa de París!?

 

Pero es que además, para reubicar esta estatua en la plaza antedicha habría que desbancar la del Marqués de Santa Cruz, magnífica obra de Mariano Benlliure, que se hizo por concurso y fue diseñada para su ubicación actual, que preside –con ligeros desplazamientos- desde su ya lejana inauguración el 19 de diciembre de 1891, conformando durante 122 años un paisaje urbano ya consolidado en la memoria histórica de la ciudad. Ésta se trasladaría a la calle de Montalbán, junto al antiguo Ministerio de Marina –actual Cuartel General de la Armada-, en una ubicación absolutamente inadecuada para el monumento, aparcado en un tramo de calle, con vista lateral desde el Paseo del Prado, y ante el fondo demasiado cercano y gigantesco del Cuartel con cuya entrada monumental entraría en extraña competencia.

La Ilustración Española y Americana, Año XXXV, nº 48, 30 de diciembre de 1891;

pág. 420. Inauguración de la estatua de álvaro de Bazán en la Plaza de la Villa.

 

Recreación realizada por el Ayuntamiento: Álvaro de Bazán “aparcado”

en un lateral junto a la puerta del Cuartel General de la Armada.

 

Desde Madrid Ciudadanía y Patrimonio vemos esta propuesta muy inapropiada, por el atentado que supone a la imagen de la ciudad, tantas veces agredida y pisoteada y a la que por cierto interpelan como justificante de la acción, cuando supone precisamente lo contrario; muy inoportuna, cuando tanta falta hace la inversión pública para recuperar bienes históricos y artísticos en peligro, gravemente amenazados y bajo el desafecto municipal, sin que se tomen medidas para su protección y salvaguarda pese a las denuncias y manifestaciones que desde nuestra asociación se vienen pronunciando; muy demagógica y populista, cuando se evita continuamente la opinión del ciudadano y la opinión crítica formada, y sólo por alentar el decorado democrático se permite al "ciudadano libre" optar entre dejar las cosas en su sitio, o recolocarlas para justificar gasto público y una aparente actividad racional; y por último muy ignorante y prepotente, confundiendo las épocas, los estamentos y despreciando una obra original de Benlliure en pos de una copia de otra.

Queda por último señalar la incongruencia de un Ayuntamiento que pretende rendir homenaje a Felipe II, teniendo abandonado el auténtico Palacete de la Casa de Campo que le perteneció, sus grutas y sus Reservados, que la declaración de B.I.C. imponía recuperar y que aún no ha visto ningún proyecto al respecto; aduciendo la falta de fondos –que pueden derrocharse en operaciones innecesarias como la que sale a consulta- para retrasar sine die la reconstrucción de la Puerta del Rey, torpemente desplazada y mutilada por la operación de Madrid Río.

Mientras el tiempo y las miserias personales van desdibujando la historia, Madrid poco a poco pierde su memoria y vamos camino de ser probablemente la capital más zafia y grosera de Europa., a la cual no van a quedar otros recursos que el turismo “Adelson” o el de juerga y botellón.

¿A qué juega el Ayuntamiento de Madrid? 

 

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Comentarios

Enhorabuena por lo acertado del comentario en todos sus términos.

Gracias por tu apoyo :-))

Lamentablemente la votación no va a servir para nada, al final lo justificarán de cualquier forma para hacer lo que tenían previsto... que en tiempos de vacas flacas... y tan acostumbrados como estaban a la inauguratitis... cualquier oportunidad o idea peregrina les sirve para asomarse a los medios y contarnos que se preocupan por remozarnos la ciudad.

 

Lo terribles es que estos dirigentes municipales denotan una completa falta de sensibilidad hacia el paisaje urbano, la historia o el apego a las costumbres; quizá porque, como viene siendo habitual en nuestra clase política, carecen de una formación adecuada o porque cómo se sienten "aves de paso" están más preocupados en medrar en los altos vuelos de la satrapía pública, con cualquier ocurrencia o propuesta al mandamás de turno, que suele ser, por desgracia, tanto o más insensible... tan distorsionado por su corte de aduladores.