Crecen las voces que demandan un Museo de Metro en las Cocheras de Cuatro Caminos

El interés que despierta la oportunidad de recuperar un Patrimonio Industrial único sigue creciendo, y cada vez son más las asociaciones que se suman para reivindicar un modelo de ciudad autoconsciente, con referencias a su historia y con un desarrollo urbano sostenible. Las Cocheras de Cuatro Caminos son un bien irremplazable y constituyen una oportunidad cultural para la zona norte de Madrid.

El País se ha hecho eco de nuevas reivindicaciones que consolidan el sentimiento de la sociedad que demanda la creación de un espacio cultural para celebrar la historia del casi centenario Metro madrileño en las únicas instalaciones que recogen su historia al completo de cabo a rabo, o en lenguaje más apropiado: de cabeza a final de línea. Esta vez es la sociedad MHM la que se aúna a la idea, que llevamos un par de años divulgando y compartiendo, y que catalizó en el seno de nuestra asociación la creación de una plataforma específica dedicada a tal cometido.

Surgió así a comienzos de 2015 la Plataforma "Salvemos Cuatro Caminos" por un Museo de Metro en las Cocheras Históricas de Antonio Palacios. Aunque la historiografía, estilo y todos los datos conocidos apuntaban a la autoría del arquitecto de Porriño, hasta finales de 2016 no ha sido posible aportar la documentación de archivo que finalmente ha terminado de confirmarlo.

En Mayo de 2015 publicamos en la revista Madrid Histórico un artículo titulado "Hacia un Museo de Metro en Cuatro Caminos", a esta idea siempre acompaña una primordial: la de proteger legalmente la edificación para evitar su pérdida.

Aunque el uso de Museo es el óptimo, siempre habría margen para definir el uso de un edificio que habría de contar con la calificación urbanística de dotacional/equipamiento como ya contó en el Plan General de Urbanismo de Madrid de 1985, anterior al ordenamiento actual.

La percepción patrimonial ha cambiado mucho desde la redacción de los planeamientos citados -incluyendo el vigente- por lo que edificios que anteriormente no se habían considerado como representativos de nuestra cultura, cobran una dimensión bajo una nueva mirada. Así a los valores monumental o artístico, ya consolidados por su carácter estético o expresivo, se sumarían nuevos aspectos como lo histórico, tecnológico, antropológico y sociológico, que son los que confieren interés al Patrimonio Industrial, formado por arquitecturas mucho más funcionales y desnudas.

Podría resultar sorprendente los edificios madrileños que algún día estuvieron amenazados por la piqueta y hoy en día constituyen "lugares sagrados" de nuestra ciudad, a los que ningún ciudadano estaría dispuesto a renunciar. Cabe citar el Hospital Provincial, actual Museo Reina Sofía, amenazado en los 70; la iglesia de las Calatravas defendida del derribo en 1929 por Teodoro Anasagasti; el Hospital de Maudes, que apunto estuvo de desaparecer en los 70 y que fue recuperado in extremis, o el propio Matadero, centro cultural que supone un espacio cultural fuera del centro y que da cobertura a un barrio que carecía de equipamientos culturales y que también estuvo a punto de sucumbir en los años 70.

La lista de pérdidas es tan larga como lamentable: arquitecturas de diverso cariz y de todas las épocas, demolidas continuamente aún siendo de ilustres arquitectos: Fábrica de la Moneda (Francisco Jareño), Mercado de Olavide (Fco. Javier Ferrero), Piscina de la Isla (Luis Gutiérrez Soto), Hotel Florida (Antonio Palacios), Frontón Recoletos (Secundino Zuazo y Eduardo Torroja), o la Pagoda (Miguel Fisac) entre otras.

Entre las más recientes la demolición del TPA (1899) y la Casa Guzmán de Alejandro de la Sota, aunque nuestra asociación ha visto caer obras en estos años  como el palacete de Embajadores 18, la Cárcel de Carabanchel, el conjunto de Canalejas, el Frontón Central-Cines Madrid, y multitud de caserío histórico con edificaciones de las más antiguas de la ciudad.

Esta reflexión va en una línea semejante a la que plantea la exposición "Ciudad Decisiva" que se puede ver en CentroCentro (Palacio de Cibeles, 4ª planta) hasta el 26 de Marzo y que recoge algunos de estos tristemente famosos casos, centrándose en arquitecturas del siglo XX, las más desprotegidas.

Desde MCyP, una vez más instamos a las autoridades a que busquen una solución para las Cocheras de Cuatro Caminos, que pase por la conservación de la parte histórica mediante una modificación puntual del planeamiento y que permita llevar a cabo un desarrollo urbanístico en el resto de la parcela tal y como se había previsto. Compatibilidad es la clave.

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