Lo legal: dos mesas de debate en el Ateneo de Madrid

Con gran asistencia de público y notable repercusión en los medios, se celebraron los Encuentros sobre Patrimonio, organizados en dos jornadas por Madrid, Ciudadanía y Patrimonio para recordar a los madrileños la importancia de su patrimonio histórico y sumarse a la propuesta de ICOMOS aprobada por UNESCO en 1983, de dedicar cada 18 de abril a la difusión y disfrute de los valores públicos de los Monumentos y los Sitios Históricos. La experiencia ha sido muy positiva, y sienta un precedente en Madrid que esperamos tenga continuidad y que sea recogido por las instituciones públicas, al igual que ya se hace en otras comunidades españolas o en numerosos países europeos y americanos.

La primera jornada se dedicó a los importantes cambios legislativos y normativos sobre patrimonio que se hallan en curso y se celebró en el salón de actos del Ateneo de Madrid, que facilitó tan esplendoroso espacio para la ocasión.

La nueva Ley de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid fue el tema de la primera mesa de debate, pues en ese mismo día se recogían las alegaciones a la misma, habiéndose celebrado el día 18 en la Asamblea de Madrid la votación de las alegaciones a la totalidad, que han efectuado los tres grupos parlamentarios de oposición. Es decir, que el tema era obligado y de plena actualidad, pues además MCyP ha tenido un papel muy activo en el estudio y comparación de la nueva ley con la anterior y con otras leyes similares españolas y europeas.

La mesa que abordó la nueva Ley de Patrimonio

Tras la presentación del moderador y secretario de MCyP, representante de Ágora y secretario tercero del Ateneo, Francisco del Barrio, intervinieron las cuatro ponentes. En primer lugar habló Isabel Baquedano, experta arqueóloga que recordó el lema que este año preside la convocatoria internacional y que es “El Patrimonio de la Educación”, incidiendo en la importancia que tiene el conocimiento del Patrimonio para que se pueda apreciar y mantener, y en las deficiencias y dejadez que tanto la docencia como la información ciudadana tienen en este aspecto. A continuación habló la jurista, profesora en la Universidad Complutense, y experta en Patrimonio, Ana Yáñez, que puntualizó el fondo y la esencia de lo que debería ser una ley como ésta, ese “espíritu de la ley” que debería presidir todo su desarrollo, y que debería ser propiamente la defensa del legado del pasado y no otros motivos coyunturales o tangenciales, que si bien se hace necesario contemplar, siempre deben estar supeditados al fin principal de la protección y la valoración.

Tras estas dos brillantes intervenciones centradas en los principios y sentido de la legislación, las dos personas que han estudiado pormenorizadamente el proyecto de Ley, hicieron un detallado recorrido por los aspectos más destacados o más polémicos del mismo. Alicia Torija, arqueóloga y representante de AMTTA, hizo una clara exposición de los artículos y puntos más conflictivos, sobre todo por la grave desprotección a la que queda sometida la arqueología, pues el concepto de arqueología preventiva desaparece, y el carácter público de estos bienes queda peligrosamente diluido. Por otro lado, Amparo Berlinches, arquitecto y experta ligada en toda su trayectoria profesional a la protección y difusión del Patrimonio, hizo un análisis comparativo entre la Ley actual, el primer borrador y el proyecto de la nueva, que deja patente las deficiencias y riesgos que supone este cambio legislativo, cuya urgencia todavía nadie se explica, y que supone un claro retroceso respecto a lo que se había conseguido con la Ley Autonómica de 1998.

El debate que se produjo a continuación evidenció los graves problemas que va a suponer una Ley que antepone las cuestiones económicas y de rentabilidad a las específicas de los bienes patrimoniales, intención que lastra todo un articulado plagado de ambigüedad cuando no de directas puertas abiertas a la destrucción, al confiar al buen criterio de los privados –en un país cuyas élites económicas destacan por su codicia y bajo nivel cultural- o en la eficacia resolutiva de unas administraciones carentes de medios y personal, y mediatizadas por unas impositivas élites políticas de bajo espíritu democrático, que pueden derivar algo tan peligroso como el silencio positivo de la nueva Ley en un coladero para todo tipo de atropellos y hechos consumados sobre bienes cuya destrucción tiene en la mayoría de los casos carácter irreversible.

La segunda mesa, la revisión del plan general

La segunda mesa de debate se centró sobre la Revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid que se está llevando a cabo para sustituir el Plan vigente, que es de 1997. El moderador y presentador de la mesa fue el presidente de MCyP, Vicente Patón, y la primera intervención se debió al técnico de apoyo a la revisión del Plan, el arquitecto Juan José Echeverría, que explicó las líneas generales e intenciones del Plan e informó de la marcha del mismo, aún en fase de estudio, cuyo avance se espera aprobar en junio de este año, pero que no se verá concluido hasta dentro de bastantes meses, debido a su complejidad técnica. En los aspectos que afectan al Patrimonio, se pretende tener visiones más globales de la ciudad y de los edificios en su contexto, dando especial relevancia al paisaje del conjunto urbano y valorando los conjuntos coherentes por épocas o estilos.

El segundo ponente, el arquitecto José Miguel Rueda, hizo una lectura del plan vigente como corredactor que fue de la actual normativa de protección del Patrimonio, y posteriormente en la Administración autonómica, como Director General de Patrimonio. Explicó muy claramente las directrices de protección actuales y las figuras de protección de los bienes según categorías, gracias a las cuales, y a pesar de sus deficiencias, -debidas muchas veces a una aplicación de las mismas ajena al espíritu con que se hicieron, sobre todo en los grados más bajos de protección, cuya definición es más ambigua- se ha mantenido el centro urbano con bastante integridad, sobre todo en comparación con otras ciudades españolas que han corrido peor suerte.

A continuación, el arquitecto y profesor de la Escuela de Arquitectura, Antonio Lopera, rememoró unas líneas generales de lo que debería ser la protección del Plan según un estudio recogido en las aportaciones para la revisión en curso, que se debe al equipo del arquitecto Juan Miguel Hernández de León. Finalizó las intervenciones el urbanista y profesor de la Universidad Politécnica, Fernando Roch, con un encendido discurso en defensa de un patrimonio histórico que no debe reducirse sólo a los edificios sino que debe contemplar su potencial vital, como estructura que ha permitido -y permite- una diversidad de formas y posibilidades de habitar que no se debe ignorar si no queremos que la ciudad se convierta en un decorado vacío de contenidos, como ya está pasando en las calles más “gentrificadas” por el turismo, que cada vez se diferencian menos de cualquier centro comercial y de ocio, de la periferia.

El debate posterior fue corto pero intenso, y en él surgió la pregunta de que el próximo catálogo de protección se haya otorgado por concurso a un mismo equipo en sus cinco apartados, y además sin tener en cuenta ni la baja económica temeraria con que se hizo ni los méritos de sus componentes, cuya personalidad se ha ocultado a los demás equipos concursantes. El técnico de apoyo al Plan dio una explicación técnico-jurídica a esta circunstancia que será muy barata para las debilitadas arcas municipales, pero que pone en riesgo una riqueza mucho mayor que son los valores históricos de la ciudad, y a pesar de su argumentación no pareció convencer al público asistente.

Fotos: Madrid Ciudadanía y Patrimonio (@madridcyp)

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